En el cuento de José de La Cuadra y en la producción cinematográfica que realiza Camilo Luzuriaga acerca de “La Tigra”, se acentúan y evidencian, notablemente, patrones masculinos dominantes. Es decir, se visualiza el predominio masculino dentro de la representación de un personaje femenino. Tomando en cuenta que la participación o trascendencia de la mujer que se configura en la versión escrita y visual de “La Tigra” se representa a partir de caracterizaciones y rasgos patriarcales con los cuales queda justificada la fuerza y la dominación.


“La Tigra” es una “mujer extraordinaria”, afirma José de La Cuadra. Extraordinaria por el hecho de igualarse con los peones, saber tirar al fierro, manejar el machete, montar, disparar, etc. Esta comparación se puede analizar como el resultado del devenir ideológico que se manejaba en siglos pasados en referencia a la mujer. El sujeto femenino no se identificaba como un ente que ejerza poder y decisión, sino como lo afirma Virginia Woolf, era representada como un sujeto pasivo “el ángel de la casa”. Es decir, generalmente se ha construido la idea de que para que la voz femenina tenga eco debe igualarse a la ideología patriarcal de manera que responda a los estereotipos masculinos circundantes.

Actualmente, se configura la participación femenina a partir de muchas aristas y variables, es pertinente cuestionarse si a partir del concepto y los estudios de género que aparecieron en los años 70 se ha obtenido un balance o se siguen evidenciando fisuras colonizadoras de dominación entre hombre y mujer. De ser así, se recrearía la misma dimensión simbólica de la organización patriarcal dominante de antaño. Por supuesto visualizada en representaciones actuales.

En esta lógica, pensando en el ejemplo claro de la producción de  “La Tigra”, es oportuno analizar la construcción literaria y cinematográfica que se le otorga a la mujer desde un pensamiento patriarcal. No con el ánimo de reavivar las eternas discusiones de la “igualdad” de género. Sino pensando en políticas que estén constituidas en base a la potencialidad de ambos sexos dentro de la participación social.