Trabajo y teletrabajo

Sandra Beatriz Ludeña

Siempre hemos estado en crisis, es cierto, pero nunca antes se ha precarizado tanto el trabajo como en estos momentos.  Desde una perspectiva sociológica, hoy más que nunca hacen falta propuestas innovadoras que cierren brechas.

Con la crisis causada por la pandemia, hay personas que se quedan sin trabajo, mientras que hay otras, son destinadas al teletrabajo.  La verdad es que el extremismo nos deja con la boca abierta, y no por la admiración que cause, sino por la exclamación que habla en voz alta. 

La generalidad no entiende lo que está pasando. Si para unos es lo más justo que los servidores públicos vayan a la casa a realizar teletrabajo por la seguridad en la salud; para otros, es una verdadera infamia dejarlos libre para “hacer o no hacer”.

Pero, quién se ha preguntado si es justo, que muchos profesores den clases desde casa, dando más de su tiempo privado, servicio de internet, energía eléctrica, computador, materiales y hasta la energía personal de reserva.  La gran mayoría entiende que el teletrabajo es una pasada, y que el que dice trabajar desde casa no lo hace.  Sin embargo, si hay una característica predominante en este momento es lo incomprensible.

Por ello,  la lógica exige debates de comprensión, para la afirmación de la ciudadanía como clave que impulse cambios cualitativos en las formas de organización laborales.

Es cierto que la centralidad de las formas de gestión, con su impacto jurídico y cultural es un marco no favorable que nos limita.  No obstante, se tiene que construir alternativas adecuando los saberes y los medios, con el fin de abrir posibilidades de organización que generen condiciones de creación y distribución de riqueza.

Es urgente crear autonomías contrapuestas a las formas sociales de trabajo subordinado.  La cuestión de la autonomía contribuye a enfrentar la exclusión y desigualdad.  Mientras que potenciando una ciudadanía productiva que vea más allá del trabajo dependiente y crea trabajo independiente, donde a más de ser dueño de negocio, propicia reciprocidad, solidaridad, igualdad.  Esta alternativa sale del terreno abstracto para enfrentar con altura la crisis.  Esto es, un nuevo protagonismo de la organización del trabajo independiente, que también utiliza el teletrabajo.