COVID: Cifras, empatía y responsabilidad ciudadana

José Vicente Ordóñez

“Ha llegado la hora de dejar de preguntar qué puede hacer el país por nosotros y comenzar a preguntar qué podemos hacer nosotros por nuestro país.” John F. Kennedy

El 29 de febrero de 2020, el Ministerio de Salud Pública reportó el primer caso de COVID-19 en nuestro país, desde esa fecha hasta hoy -22 de julio- han transcurrido exactamente 145 días. Durante ese intervalo de tiempo, las autoridades oficiales han emitido informes diarios de la evolución de la emergencia, basados en esos datos se demuestra una correlación significativa entre el número de contagios y el comportamiento de la ciudadanía.

Actualmente, se registran más de 74 mil contagios a nivel nacional y al graficar un diagrama de dispersión entre el tiempo en días versus número acumulado de contagios, se observa una tendencia exponencial con una tasa promedio de crecimiento diario del 1,43%; las proyecciones más optimistas prevén alcanzar un punto de inflexión (desde donde comenzará a aplanarse paulatinamente la curva), recién a mediados de agosto, si no varían las condiciones del entorno o el comportamiento social.

Sin embargo, lo realmente grave no son los registros estadísticos, los contagios implican personas enfermas con necesidad de atención médica, y en algunos casos, cuidados intensivos. El contagio masivo conlleva al colapso del sistema de salud, lo que incrementa sustancialmente el riesgo de mortalidad de los pacientes más graves.
Quienes más padecen y luchan en contra de las actuales circunstancias son los profesionales de la salud, por ello en días anteriores con cierta dosis de impotencia y coraje circularon un comunicado, que en su parte medular menciona:
“Murieron compañeros que dieron todo su esfuerzo mental y emocional para sacarte adelante, mientras esto sucede consideras justo que tú hagas fila para comprar cerveza y te pongas a libar, hagas fiesta, juegues fútbol o vóley, circules libremente estando enfermo o simplemente no uses bien la mascarilla, guardes tu distancia o te laves las manos. Qué pasaría si un solo día todo el personal de salud decidiera ausentarse; probablemente valorarías la importancia de tenerlos, a nombre de mis colegas que están en primera línea en este campo de batalla, por ellos y por sus familias… ya basta”

El comunicado es elocuente y resalta la convicción de decir la verdad con firmeza ante la magnitud de las amenazas sanitarias, ahora más que nunca necesitamos solidaridad para superar juntos esta crisis.

Las funciones del Estado, los sectores productivos y la academia libran una cruzada sin precedentes, los ciudadanos debemos sumarnos cumpliendo nuestras responsabilidades que no son abundantes ni difíciles, pero demandan disciplina. Dadas las condiciones, es imperativo conducirnos hacia una sociedad en donde todos hagamos lo que debemos hacer, la empatía y corresponsabilidad ciudadana son claves para evitar la propagación del COVID-19.