Tres maestros ejemplares

El ciclo de la vida es inexorable, la desaparición física de las personas es uno de los momentos más dolorosos. Sin embargo, depende de quienes seguimos vivos el mantener su memoria. Hoy hablaremos de tres maestros ejemplares en el mundo de la cultura, que nos dejaron.

A Jorge Velasco Mackenzie, lo reconoceremos a través de los comentarios de dos de sus obras:

El rincón de los justos. Un texto sobre la marginalidad urbana, donde el habla se maneja con gran creatividad literaria por medio de la sintaxis de sus personajes: Diablo Ocioso, La Leopa, Erasmo, Sebastián, Cristof, Las Narcisas, todos vistos y localizados en las calles de una urbe, Guayaquil, que se mueve entre la transgresión y el sacrificio, la violencia y la ternura, el odio y el amor.

Tambores para una canción perdida. En ella, Velasco Mackenzie cuenta las vicisitudes del «cantador», un cimarrón negro que recorre la historia del país con la ayuda de sus orichas y otros dioses africanos, viaja en nuestro primer submarino -el de Rodríguez de Labandera-, conoce la verdad del Cristo Negro de Daule, confraterniza con los Tauras, encuentra alguna vez a don Eloy Alfaro y, en fin, conforma un mundo en el que el protagonista nos entrega buena parte de nuestra identidad, muchas veces ignorada y despreciada, aun llevándola en la sangre.

Nos acercamos a Patricio Manns, desde los comentarios de:

La cantante franco chilena Anita Tijoux lamentó la muerte de Manns, de quien dijo fue «el autor que hizo crecer alas a la libertad». «Seguirás brotando en cada uno de nosotros. Mil veces gracias. Ramos de aplausos y sentires amado Patricio Manns”.

Por su parte Consuelo Valdés, se refirió a Manns como «un compositor destacado e inspirador de generaciones». «Es imposible separar a Patricio Manns de la historia de la música chilena…lo recordaremos con cariño y gratitud por haber enriquecido el patrimonio y la memoria musical de nuestro país».

Jorge Coulon, integrante de Inti Illimani, lamentó la muerte de Manns, afirmando que «desde hoy se comenzará a conocer y reconocer la enormidad de su obra».

El Diario “El Tiempo”, nos presenta una imagen literaria de Eliecer Cárdenas Espinoza:

“Eliecer Cárdenas Espinoza, siempre ligado y sumergido en las delicias de la lectura, rodeado y escoltado de anaqueles de libros, que cabalgan ante las miradas hambrientas de saber. Su obra “Polvo y ceniza”, leída por muchos y una de mis primeras en mi juventud, cumple 40 años, de haber relatado la vida, pasión y muerte del bandolero, quien se rebeló contra la injusticia en el agro ecuatoriano. El destino del escritor, dedicado a lo suyo, inmune a los encantos de la fama y la vanidad. Eliecer representa en la tradición novelística un ejemplo de trabajo y de constancia, una sucesión de obras, el verdadero contrapunto a esa otra tradición de sujetos revestidos de vanidad. Eliecer mantiene y agiganta, una virtud final de todo buen escritor, es como un legado vivo, palpitante, de mirada profunda y crítica que hace mucho bien a sus amigos y lectores, resalta el uso de la palabra exacta; por eso, en su obra coexiste el lenguaje de los pobres, y es que su lenguaje es nuestro espejo fiel de la vida cotidiana.”