El equilibrio y las elecciones

Diego Lara León

Hace unos meses tuve un cuadro agudo de vértigo, en otras palabras, una sensación de mareo constante, realmente uno siente “que el mundo da vueltas”.

Esos episodios gracias a la oportuna y sabia atención de los galenos han ido desapareciendo. Por qué les cuento ese tema personal, pues porque por mi manía de investigar, me adentré a estudiar ¿qué es y donde está el equilibrio? No pretendo hacer de éste un editorial médico, ni más faltaba, sería un pésimo editorial sobre medicina. Lo que pretendo es llevarlo hacia otra de mis manías, generar analogías con la sociedad y la economía.

Por concepto médico el equilibrio es “la interacción de una compleja red de partes del organismo”, en cambio para la ciencia física (mi papá fue físico, por eso sé muy bien el concepto), “decimos que un cuerpo está en equilibrio cuando las fuerzas que actúan sobre él, dan como resultante cero, esto quiere decir que el cuerpo está en reposo o se mueve en línea recta con velocidad constante”.

Como los cuerpos siempre están moviéndose, el resultado no se alcanza cuando los cuerpos paran, se alcanza cuando se procura estar cerca del equilibrio, porque la naturaleza y la vida no son estáticas, son dinámicas.

En la vida también debemos buscar equilibrios, existe el gran error de confundir equilibrio con igualdad. La igualdad se alcanza en el punto medio, no siempre el equilibrio se alcanza en el punto medio. Podríamos decir que equilibrio se relaciona más con equidad que con igualdad.

El equilibrio depende de la realidad de cada organismo, de cada grupo humano, de cada sociedad. Pueden existir equilibrios pasajeros o equilibrios sostenibles, equilibrios naturales o artificiales.

El desarrollo sostenible, que es hacia donde debemos apuntar como sociedad, se alcanza únicamente generando equilibrios. Equilibrio entre empleo, satisfacción de necesidades, cuidado de la naturaleza, oportunidades para todos y mejoramiento de la calidad de vida.

Las personas al formar un hogar buscan equilibrios entre amor, respeto, crecimiento personal y familiar, estabilidad económica, relación con su entorno y protección. Lo mismo busca un empresario al administrar su empresa, busca equilibrio que permita que la empresa sea viable, rentable, eficiente, solidaria y sostenible.

El Estado también debe buscar equilibrios, los políticos también deben buscar equilibrios. Los equilibrios no se consiguen con desequilibrios, los equilibrios no se consiguen con las mismas prácticas que siempre han provocado tantos y tantos desequilibrios.

Cuando uno quiere buscar nuevos resultados no debe aplicar acciones que siempre provocaron viejos y malos resultados.

Estamos en momento pre electoral donde los futuros candidatos diseñan sus estrategias de campaña y entiendo que también sus planes de gobierno. En cualquiera de los casos se debe procurar equilibrios.

A los “nuevos políticos” que por favor reflexionen en la imposibilidad de conseguir resultados diferentes en su posible gestión si desde ya aplican “viejas mañas” para conseguir apoyo y un movimiento para participar.

A los “viejos políticos” lo mismo, si quieren nuevos resultados, apliquen “nuevas estrategias”.

El equilibrio solo sirve si es sostenible en el tiempo, busquen por lo tanto estrategias a largo plazo.

El equilibrio se lo consigue cuando confluyen armónicamente muchas fuerzas y varios órganos de todo un sistema. Lo mismo sucede en la sociedad y en la economía, los equilibrios se consiguen cuando se trabaja en equipo y cada uno cumple su rol.

Cuidado con pretender administrar la cosa pública como administran su negocio (si lo tienen), nunca he trabajado en el sector público, pero entiendo que administrar el Estado es diametralmente diferente y más delicado que administrar la empresa privada.

No existe receta escrita sobre piedra para buscar equilibrios en las sociedades. Los buenos alcaldes, prefectos y concejales no tienen una profesión u ocupación en específico. La historia nos dice que tanto, empresarios, académicos, políticos, científicos y demás, son buenos servidores públicos en tanto y en cuento busquen equilibrios y tengan sentido común. Cuidado con venderse como los salvadores. No hay receta mágica para el equilibrio, tampoco lo hay para ser buenos mandatarios.

@dflara