La melodía peatonal de la calle Lourdes y Valdivieso

(Tom Waits en el Pucará playin’ Chocolate Jesús)

Byron Karrion

A Luis Eduardo Carrión Jaramillo

Desperté entre vasos y ceniceros,

postura para la guillotina frente a mí,

colegas sentados como un sube y baja,

la armonía del gas como balde de agua,

último sorbo y avanzar vía al mercado,

mixta con rompenucas y horchata para

llevar póngale dos empanadas de cebolla,

de regreso por el parque de las flores

desayuno la fritada donde Don Pepe,

para la tarde con ají una papa del Soda

hasta recuperar la malanoche el sueño

almuerzo de cajón chicharrones y repe

con maní ni pellizqué lo que pedí,

me despiertan los castillos y cuetes

con guayabera para el viaje en la Vilcatours,

a la finca se llega con garrafón de grosella

pipol en una fiesta escéptica Malibú,

colaboro con pelusas uniendo fuerzas

te busco entre sombreros tu cabello de nieve,

pierdo los estribos y me ensarto la chicha

como derrumbe devoro los cócteles de menta,

veo a lo lejos su silueta bailar con la fogata

alga marina entre el río y la orilla

un verso escrito en la baranda del puente,

amanece como si empezara la primavera,

la noche se acuesta temprano para madrugar,

la leyenda dice que el valle es una trampa,

quedas prendido como mosca en la miel,

después de la litúrgica ficticia del shaman,

regresas a Loxa curado jalando dedo

comienzas a valorar cada centavo y socorro

“Noche no te vayas” de Los Tres Caballeros

tintinea en la radio antes del Himno Nacional,

las cicatrices adulan prematuras carachas,

pierdes las raíces y hojas secas,

sus estaciones sus tiempos imprecisos,

al péndulo le debemos la exactitud

como si la negligencia sea para los bohemios

para eso que regresen los jueves culturales,

las poetas, juristas, docentes, músicos y locos

¿es lo mismo bailar que jugar en la misma calle?

¿sirve escribir con lluvia las nubes del éter?

a veces vienen al edén dos chicos con guitarra

rasgan como rasga la gota, la ola, la edad y los días,

arrancan las bardas como la mandíbula desgaja,

la boca seca amarga como una espera con cálculos,

un velocista que ve una mula agonizando

como el sendero que te pisa los talones para correr,

una balada que se lleva todas las lágrimas

no lloraste fantasmas por sollozar a un muerto

que aún no muere se parece a tu mareo

pide tu opinión sobre los accidentes de tránsito

garabatea una elegía para alterar la canción final,

un aleluya entonan los trapiches del Villonaco

el repertorio inédito versiones de otros blues de las

calles y caminos que son aceras, azulejos y adoquines

con huertos, riberas, baches, alcantarillas como epicentros.