Métodos de asignación de escaños y tipo de listas: el espejismo de la “democracia” en Ecuador

Edwin Villavicencio

“No importa quién vota sino cómo se cuentan los votos y quién los cuenta”(Ackerman 2018). Esta frase es lapidaria en relación a la calidad del diseño institucional del sistema electoral que mantiene nuestro Estado. En este sentido, estas “reglas del juego” político electoral encierran tras esto, una serie de entramados, que busca beneficiar, previo cálculos y estudios estadísticos, al grupo proponente de las reformas legales que, en nuestro caso, se llevan por medio del Código de la Democracia y normativa legal aplicable, en el caso que nos compete, para la elección plurinominal.

Entre las “novedades” de las reformas de los últimos años también se encuentran el tipo y tamaño electoral, el tipo de lista y los métodos de asignación de escaños, que en gran medida atañe a la variable gobernabilidad en función de la organización al momento de aplicar estas reformas por medio de las fórmulas matemáticas, que resultan siendo diferente a la cantidad de votos válidos.

Uno de elementos que ha causado gran controversia es el tipo y tamaño electoral, donde se fragmentó a determinados territorios en distritos, generado mayor cantidad de escaños a las mayorías en detrimento de los votos válidos obtenidos.

El tipo de lista también ha sido muy criticado, al tener actualmente, listas cerradas y bloqueadas, es decir, se puede votar solo por listas, en la cual, al decir de muchos analistas y críticos, impide la libre elección entre listas o apoyo mayoritario a un determinado candidato dentro de una lista, que no necesariamente sea el que encabeza la lista. Actualmente este tipo de lista, cerrada y bloqueada, desincentiva a los que se encuentran en el orden de lista de manera subsecuente, formando especies de mini cacicazgos de quienes están a la cabeza, lo que distorsiona una preferencia diferente a la composición por orden de la lista, con la supuesta excusa que eso iba a incentivar el fortalecimiento de los partidos y movimientos políticos y las ideologías (en la actualidad no se han evidenciado resultados positivos).

Por último, la variable que causa mayor número de críticas, es el método de asignación de escaños. El método a utilizar las próximas elecciones seccionales para las dignidades pluripersonales, se aplicará el método Webster, es decir de coeficientes discontinuos, que en la práctica obligará a cambiar la relación Ejecutivo-Legislativo de los Gobiernos Autónomos Descentralizados. Esto en la medida en que las Autoridades Ejecutivas (Alcaldes o Presidentes de las Juntas Parroquiales Rurales) dependerán de la función legislativa (concejales o miembros) para aprobar las ordenanzas, como resultado del cambio de método, se evidencia que dependería con una mayoría simple con disciplina partidista y los recursos políticos que se puedan generar a cambio de determinado beneficio. Todas las variables enmarcan un sistema electoral caótico y no refleja autoridades electas en función de las preferencias matemáticas de sus electores, para ello es urgente y necesario un cambio a este espejismo de la democracia.