Pesebre, tradición que perdura

Loja. Tras un  camino de árboles naturales combinado con el brillo de las luces de colores y como un tesoro mágico, llegamos al pesebre de Diego Eduardo Jara Delgado.

Con la amabilidad que los caracterizan, su hermana Paulina nos abre la puerta para sentir desde ya el ambiente navideño. Diego mientras tanto da los últimos retoques al volcán artificial en miniatura, uno de los novedosos artilugios implementado para deleitar a los espectadores. Al estar frente -en la esencia- empiezan a relatar a Diario Crónica que durante más de tres décadas llevan la tradición.

“En esta oportunidad, comparto la experiencia de elaborar cada año el pesebre. Está a la disposición de todos. Inicié hace 34 años. Cada vez tiene  su propia connotación de acuerdo a la condición y a lo que se vive, pero siempre conservando la esencia. El pesebre recuerda las acciones de la venida de nuestro señor Jesucristo”, dice Diego Eduardo.

 Actualmente, combinan más de mil piezas, donde los personajes bíblicos destacan con todo lo que tiene a su alrededor: unos son estáticos y otros con movimiento; hasta la corriente del río se siente. La música también le da el toque armonioso de la época.

Tres semanas llevó armarlo, “en los fines de semana y en los espacios de lunes a viernes en lo que es posible, sin dejar de lado las actividades de la profesión en la que estamos inmersos”, precisa. “Lo realizamos con mi hermana Paulina; en ocasiones, colabora  mi amigo Jorge Pucha”.

Observamos granjas, corrales, carrusel, palmeras, casitas, senderos, cascadas, pastores, ángeles, piedras, artesanías…; y, en lo alto la estrella junto a José y María.

Papel, sika boom, pedacitos de madera son algunos de los materiales que se usan para complementar; muchos de ellos se reciclan.

Conservación

El almacenar las piezas -algunas son de carey-, toma más tiempo porque cada elemento tiene su cartón donde hay que guardarlo con todas las seguridades para que se conserven.

Visitas

Generalmente, lo exhiben hasta la fecha cercana a Carnaval. En ese lapso, quienes deseen conocer pueden llegar a visitarlos, en la calle Nicolás García 343-56 y Azuay (puerta roja), de preferencia en la noche para apreciar las luces y los pequeños detalles que tiene el pesebre.

Mensaje

“La Navidad para mí tiene un mensaje muy grande. Nosotros como católicos, debemos de poner todo nuestro contingente, nuestra forma de ser, nuestra personalidad, el quehacer porque cada pieza que vamos colocando va rememorando algo, algún acontecimiento de nuestra vida y lo va reflejando -siempre las cosas buenas-”.(I).

Diego Eduardo Jara Delgado.

Docente de La Universidad Nacional de Loja

Ingeniero Químico.