Enero sol nuevo y poderoso. Poema de manos juntas del mañana 

Campos Ortega Romero

Los acontecimiento sociales, políticos, económicos en nuestra ciudad y provincia, no nos permitieron expresarles a todos ustedes estimados lectores y a la comunidad lojana un feliz año nuevo, a su tiempo, estimamos que nunca será tarde para desearnos un feliz año 2023 y lo hacemos con los versos del cantante, Ali Anka Mind: “ Pongo la mirada al cielo, y expreso mi anhelo desde este suelo, apelo a compartir poesías para romper el hielo mi consuelo, para alejar mi mente de prisión es la acción que acompaña la verdad de cada guion. Y ante la ausencia de conciencia de la autoridad, hoy sumo mi presencia en pro de nuestra libertad; en pro de la igualdad que no he visto hasta ahora y que empeora si la patria no es buena electora”.

Saludamos a enero y su nombre fresco, esperanzado y terminante. Por ello nuestra invitación a que nuestras almas se sequen de llanto y tristeza, para que se trasformen en esperanzas, para que florezcan en ideas y fortalezas verdaderas de amor sobre todas las cosas. Sentimos de corazón que enero del 2023, constituye mes de los niños, de las mujeres y hombres de buenos propósitos, propicios a la sonrisa de la comprensión, al apretón de manos y a la confraternidad. Primer mes del año; y, de un sol nuevo y poderoso, poema de la noche y oración de manos juntas del mañana

Cierto que es necesario el trabajo y la lucha cotidiana por la vida a efecto que desde el inicio del nuevo año se empiecen a cumplir los buenos propósitos. Es necesario recordar: que se es mejor, porque usted ha tomado vuelo. El ayer se sepultó en la noche de fin de año. Por ello las lojanas y lojanos iniciamos la caminata de un nuevo calendario, con la fe puesta en nuestras acciones, decisiones, lo equivale a forjar nuestro futuro con nuestras propias manos, esperanzas y sueños de días mejores para nuestra ciudad, provincias y país.

Nuestro deseo ferviente es que el año, 2023 constituya el inicio del entendimiento del Amor, si, con letras mayúsculas, la fe y la esperanza de sueños asidos de la mano con las obras positivas de los hombres, para invitarnos a conocer la libertad, a la razón que tiene sus puertas demasiado abiertas; y la dulzura que es un manjar exquisito, a la paz que debe ser vigorosa, y la justicia; aunque ciega pero necesaria, conocer a la palabra que es un puente común para las relaciones de los hombres, la maternidad que cubre a la mujer con su aureola  de santidad. Para desterrar de una vez por todas: al odio que es un personaje con demasiados cuernos en la frente, al rencor que tiene mal carácter, a los intereses mezquinos de los políticos de siempre, incluidos -los padres de la patria-. Todo esto para que florezcan los niños y los hombres, para aprender a conjugar el verbo compartir, lo que equivale a firmar un acuerdo de ternura entre todas las personas, hoy; porque mañana puede ser demasiado tarde.  

Al inicio de este nuevo año, debemos trazarnos nuevas metas, sentir que es el renacer de todas las cosas consustanciales a la vida de los hombres, para que la luz del día aparezca más clara, con el inquieto afán por renovar la vida. En verdad, enero constituye un niño que tiene cara limpia y por ello no necesita de maquillaje alguno, que nos invita a conservar el espíritu festivo, del primer día del año, hasta los días postreros del mismo, para derrotar lo negativo. Donde el rencor se transforme en amor. Donde las pasiones negativas sean absolutamente desconocidas y los intereses mezquinos sean objetos de archivo. 

En definitiva, se trata de desarrollar la incidencia del pueblo sobre el curso y destino de nuestro país, donde se hacen necesarios procesos de constitución de una identidad popular que articule a los sectores populares en torno a ciertas prácticas, concepciones e intencionalidades que le beneficien al pueblo, que no estén determinadas por los intereses de la dominación de quienes tienen el poder económico, político y social. Así lo enseñaba el filosofo y teólogo Teilhar de Chardin (1881-1955) “Nadie es libre por su propia cuenta sino en virtud de otra mano que lo libere” El silencio reparador de la soledad nos provee de nuevas fuerzas para servir a los demás, ese es uno de los mayores sentidos de la vida.  De lograr lo anotado con los brazos extendidos en el horizonte y a todo pulmón gritaríamos a los cuatro puntos cardinales, lojanas y lojanos: Feliz Año 2023. Así sea.