La Tierra está enferma

luis_pineda47@yahoo.es

Desde los diferentes ámbitos de las ciencias tanto sociales como humanas, nos llaman la atención a quienes vivimos en el planeta Tierra, que nuestra casa común está enferma y en cuidados intensivos.

El 22 de abril pasado hemos conmemorado el Día Mundial de la Tierra. Las redes sociales y las actividades y los escritos de muchos defensores del medio ambiente nos han informado y alertado sobre el suicidio colectivo al que nos encaminamos, ya que muy poco hacemos para respetar la Tierra y revertir la destrucción acelerada de la naturaleza.

Ya en el año 1987, hace 36 años, un informe de las Naciones Unidas nos informaba de las consecuencias de la destrucción de la naturaleza y del mal uso de sus recursos: “La Tierra es una, pero el mundo no lo es. Todos dependemos de una sola biósfera para el sustento de nuestras vidas. Algunos utilizan los recursos de la Tierra a un ritmo tal que dejarían poco para las futuras generaciones. Otros, en proporción aún mayor, consumen demasiado poco y viven con un panorama de hambre, miseria, enfermedad y muerte prematura”.

En el año 2000, hace 23 años, un grupo de científicos y de personas conocidas, entre otras Leonardo Boff; el expresidente de la Unión Soviética (URSS), Mijaíl Gorbachov; la conocida cantante argentina Mercedes Soza, lanzaban un grito de alerta con la “Carta de la Tierra”. He aquí las primeras y últimas líneas: “Nos encontramos en un momento crítico en la historia de la Tierra, un momento en el que la humanidad debe elegir su futuro. Somos una sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común”.

En 2015, el papa Francisco nos daba su carta encíclica “Laudato si – Alabado seas” sobre el cuidado de la casa común por su destrucción acelerada. El papa Francisco realizó una “crítica mordaz del consumismo y el desarrollo irresponsable” con un alegato en favor de una acción mundial rápida y unificada “para combatir la degradación ambiental y el cambio climático”.

Ha llegado la hora de pasar de la reflexión a la acción, a la práctica, en lo personal y en lo social.

Es muy importante tener presente que, la Tierra es un ser vivo como nosotros y nosotros somos no aparte de ella sino parte viva y amorosa de ella.

Para lograrlo debemos practicar lo que dice Eduardo Galeano: Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo. Es decir, no contaminar con la basura personal y familiar, no desperdiciar el agua, evitar el consumismo de alimentos, ropa, equipos, adornos, juguetes y un largo etc.

En lo macro, ha llegado la hora de retomar las ideas de las organizaciones sociales, especialmente, las comunidades ecológicas en las que nos ayudemos a cambiar la práctica diaria, la mente y el corazón. No solamente luchar contra la minería, sino contra toda extracción de los diferentes recursos naturales no renovables.