
Leonardo Chamba H.
Continuación I, Banda de El Cisne. A través de la historia oral, se conoce que en el siglo XVIII el padre franciscano fray Francisco Ramírez obsequió instrumentos de metal y además impartió enseñanzas musicales en El Cisne. Un anciano, nacido en 1887, dio a conocer que… “mi abuelo me dijo que hace mucho tiempo llegaron al Cisne algunos padres franciscanos con instrumentos de metal, y que estando de corta edad, recordaba haberlo conocido a don Juan Antonio Fernández, quien tenía a cargo 11 músicos y que cuando murió fue remplazado por don Facundo Fernández; después, le sucedió el señor Liborio Zaquinaula con 15 instrumentistas, y que en tiempos de él (del abuelo) se organizó en 1920 otra banda dirigida por Teodoro Tene con 10 músicos” (Jaramillo Ruiz, BCE).
Liborio Zaquinaula, Jacobo Medina y el maestro Manuel Torres Vega se encargaron de preparar de la mejor manera a los músicos de la Banda de El Cisne, para asistir a las fiestas de coronación de la Virgen del Cisne, que tuvieron lugar en la ciudad de Loja el 8 de septiembre de 1830. El presbítero José María Rodríguez fue quien generosamente mandó a confeccionar los uniformes y zapatos, por lo que los músicos tuvieron que despojarse de sus ponchos y alpargatas. Cuando retornó la Banda a su lugar de origen falleció don Liborio. Jacobo Medina, por su estado de salud también se separó, y por el año de 1940 asumió la dirección de la banda el señor Mauricio Pinto, y al mismo tiempo ingresaron dos hermanos adolescentes de nombres Jacinto y Lorenzo Paccha.
Por el año 1950 se inició la decadencia de las bandas, en especial la de Teodoro Tene, en la que se produjo una serie de desavenencias en sus integrantes, quienes se dispersaron, quedando muy pocos bajo la dirección de Jacinto Paccha, que era el más competente. En 1960 se organizó otra banda con 10 músicos, bajo la dirección de Lorenzo Paccha, bautizándola con el pomposo nombre de “Lago de los Cisnes”, a la que ingresaban aportando cada cual su propio instrumento, por cuanto era totalmente inexistente el apoyo por parte de las autoridades, tanto en enseñanza de teoría musical como en la provisión de instrumentos metálicos.
Además de las bandas, en El Cisne aparecieron excelentes cantores de iglesia, así entre los primeros cantores se pueden mencionar a: José Suing, Juan Cruz Fernández, Delfín Fernández, Teodosio Cuenca y su hijo Cirilo Cuenca, este último que acumuló 51 años de servicio en la iglesia del Santuario de la Virgen del Cisne.
Solo el amor al arte ha permitido que Lorenzo Paccha Sisalima haya llevado minuciosamente un registro manuscrito en cuaderno escolar sobre los datos que han sido anotados en líneas anteriores. Toda la población de cisneños -según el relatista- desde muchos años atrás sintió un desbordante interés musical, que se ha venido trasmitiendo por generaciones, además de que, en su mayoría, los instrumentistas fueron oriundos de la parroquia El Valle de Loja, pues se ha comprobado que de allí se derivaron y se conservan todavía los mismos apellidos y costumbres (Jaramillo Ruiz, BCE).
