19 / 07 / 2019

Archivo Loja, Ecuador

Augusto Costa Zabaleta

Augusto Costa Zabaleta

 

Las islas Galápagos: Patrimonio Nacional de la Humanidad; islas Encantadas de belleza prístina y armonioso compendio de la biodiversidad y las vibraciones más excelsas de la paz y el sosiego, con lo que se nutre el espíritu y se fortalece la vida; por hegemonía declarado “Parque Nacional”, con exuberantes áreas protegidas, en auténtica defensa del ecosistema, de su conservación eterna y milenaria, convertidas en un exuberante pulmón de brisa impoluta, y regeneradora; reserva marina por antonomasia, islas congénitas de la más diversidad de especies, es decir, un paraíso de ensueños y generoso patrimonio ancestral, de cultura, de flora y fauna excepcional.


 

El turismo ancestral costumbre, que por los placenteros resultados que brinda a sus asiduos seguidores contagia y hechiza a los humanos de las cuatro latitudes, convirtiéndose en la actualidad en un arte profesionalizado y que involucra a millones de personas del nuevo y viejo continente; puntualizándose que para muchos países constituye un potencial y rubro económico que les brinda las mayores divisas y además, genera múltiples plazas de trabajo en los más variados parámetros y actividades; mágica alternativa constituida en política gubernamental integrante de los presupuestos estatales.


Cuando el fervor político está bordeando a su clímax;  cuando el afán político partidista se enfatiza con caracteres de sublimidad, mediante el discurso elocuente y el ofrecimiento desbordado, con patético deseo de triunfo, acudiendo a cualquier método y forma de expresión y comunicación televisiva, periodística, radio auditiva y mural,  con la finalidad de fraguar los objetivos de los candidatos de los diferentes partidos políticos y organizaciones sociales, para solidificar el triunfo de sus postulados programáticos y de acción política.


“El poder siempre excita la ambición y aumenta las pretensiones “, (Política); “Cuando el poder deriva las miras al bien personal del que lo ejerce, ha degenerado en tiranía”, (Ética).


Legado de cenizas

Publicado en Columnista Noviembre 27 2018 0

Uno de los libros de espionaje, que versa de documentación desclasificada, escrito por un  autor de solvencia  irrefutable Tim Weiner, con crudeza y verosímil realidad relata la  verdadera historia de la CIA, con el título de “Legado de cenizas”; esta obra literaria fue calificada por el New York Times y el Washington Post, como el mejor libro que se haya escrito sobre espionaje.


Blaise Pascal: la obra de Pascal no se sitúa dentro del territorio filosófico, sino que  más bien pertenece por una parte al de la ciencia y, por otra, al de la apologética cristiana; su obra es naturaleza filosófica, tanto que podría ser uno de los interlocutores más estimulantes de la historia del pensamiento; su filosofía es un bosque obscuro que obliga a visitar espacios ignorados, duros e implacables. Pascal vivió en el siglo en que la revolución científica, la fe, la razón y la superstición coexistieron de forma muy peculiar, entrelazados en tensión.


La eterna pugna de entre la religión y la ciencia se agudizó cuando se da inicio a los experimentos científicos y visualizaciones astrales, realizadas por eminentes e ilustres personajes, de los fenómenos de los astros, de la naturaleza, del origen humano, de la creación del universo, del planeta tierra, de la constelación universal etc.


La doctrina de que todos los hombres en cualquier sentido, en algún tiempo fueron líderes e iguales, es una completa ficción sin base.


Los actos impetuosos conmocionan y advierten el advenimiento de la vorágine, así como en la apacible diafanidad de la comprensión de ideas y la compatibilidad de sentimientos, se origina la paz, siempre cual vigía sin relevó, con altivez y vigoroso, está presente el periodismo y la comunicación, originado por seres de mentalidad preclara y conciliadora, de espíritu excelso y altruista con una misión ufana y viril de orientar la opinión pública.


La egolatría, el narcisismo y el egocentrismo, son fruto de la misma demencial condición humana, se concatenan entre sí, se alimentan mutuamente, para agrandar las mentes de adolecentes de una descompensación mental, para alentar una excesiva prepotencia, el orgullo vanidoso, el culto, adoración y el amor desbordante a sí mismo; la exaltación a su propio yo, considerándose el centro estelar de la atención, de la valía y la manía de una excesiva consideración de sus enfermizas facultades.


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