13 / 12 / 2017

Archivo Loja, Ecuador

  Camilo Espinosa Pereira

Camilo Espinosa Pereira

Dos grandes motivaciones nos llevan a plantear la posibilidad de ir construyendo una ICONOGRAFÍA HISTÓRICA Y CULTURAL PARA LOJA. Por un lado el Festival Internacional de las Artes Vivas, que en segunda edición se realizó con notable éxito en las calles, plazas y ágoras de nuestra castellana ciudad, bajo el patrocinio del Municipio de Loja y del Ministerio de Cultura y Patrimonio, generando los mejores comentarios en los lojanos de corazón noble y en aquellos turistas nacionales e internacionales que nos visitan para admirar la tradición cultural de esta ciudad, que debería ser declarada “Patrimonio Cultural del Ecuador”. Por otro lado, tenemos la gran motivación de la proximidad de la celebración del Bicentenario de la Independencia de Loja, una oportunidad para exaltar los valores cívico-culturales de esta ciudad de ascendencia mariana, fundada el 8 de diciembre de 1548.   


Volvemos a recordar que se aproxima cada vez más el 18 de noviembre del año 2020, fecha en que celebraremos jubilosos el BICENTENARIO DE LA GESTA DE INDEPENDENCIA DE LOJA. Por lo tanto, el AÑO JUBILAR DEL BICENTENARIO comprenderá desde el 18 de noviembre de 2019 hasta el 18 de noviembre de 2020. Para preparar los diversos actos de este año jubilar queda exactamente un año, tiempo que todavía puede ser suficiente para planificar una agenda de celebraciones, muy digna de Loja y de su bicentenario de libertad. Al mismo tiempo será un año jubilar celebrado por todo lo alto en Guayaquil, Cuenca, Ambato, Riobamba y otras ciudades que se independizaron en el mismo año 1820.


Hay personas que tienen el don de la palabra, ese talismán capaz de hacer delirar a quienes les escuchan, una facilidad de expresión impresionante que les permite llegar con facilidad a la gente para persuadirla, cautivarla, disuadirla, seducirla y conducirla hacia metas que no estaban en sus planes. El habla es un atributo del ser humano; el don de la palabra es un patrimonio exclusivo de ciertas personas que nacieron con el privilegio de una admirable y eficaz competencia comunicativa. Quien tiene el don de la palabra debe saber que trae consigo una gran responsabilidad, porque con su palabra elocuente y cautivadora pueden hacer mucho bien, si lo utiliza con ética; o mucho mal, si lo utiliza para manipular y beneficiarse de la ingenuidad de quienes le escuchan.


En términos generales, el Estado es el conjunto de instituciones legalmente establecidas, que poseen la autoridad y potestad para establecer las normas que regulan al pueblo. Pero es el pueblo quien se organiza políticamente en un Estado y dentro de un territorio limitado; dicho en otras palabras, el pueblo, en forma libre y voluntaria, permite la existencia del Estado como su forma de organización política. Así mismo, para administrar el Estado, el pueblo elige en forma libre y voluntaria a sus gobernantes, otorgándoles autoridad, potestad y facultades para que lo sometan a sus decisiones. Si el pueblo elige a gobernantes responsables, honestos y verdaderos estadistas, el Estado estará bien administrado y caminará por la ruta que lo conducirá a la cima del desarrollo integral, lo cual redundará en beneficio del pueblo.


Hasta hace pocos años, era muy común escuchar “UN MENSAJE A LA CONCIENCIA”, un espacio de reflexión en la voz del hermano Pablo, un pastor protestante cuyo noble propósito era despertar la conciencia de la gente, a fin de rescatar los valores morales y espirituales de la persona como individuo; y de la sociedad como comunidad viva. El hermano Pablo siempre iniciaba con una parábola, una anécdota o un hecho de vida como marco referencial, para concluir con una reflexión o una resonancia profunda que desentrañaba el mensaje, a la luz de la Palabra de Dios. Más allá de coincidir o no con la opción religiosa de este pastor, creo que estos mensajes hicieron mucho bien a quienes tenemos capacidad de escucha, oídos atentos y apertura intelectiva para acoger las sabias enseñanzas e intentar ponerlas en práctica en nuestra propia vida.


Padres, digámonos una palabra

Publicado en Columnista Junio 17 2017 0 Etiquetado como

A propósito de la celebración del día del padre, vale la pena hacer unas cuantas reflexiones que permitan: a los padres, evaluar el ejercicio de la paternidad; a los hijos, evaluar la paternidad del padre y, a las madres, evaluar la paternidad de su esposo. La paternidad es tan importante como la maternidad, ambas son responsabilidades y misiones trascendentes del ser humano. No puede haber hombre sin mujer que lo conciba y lo dé a luz; del mismo modo, no puede haber mujer sin el hombre que fecunde y genere este ser; varón y mujer son indispensables para procrear. Por lo tanto, si exaltamos a la mujer en su altísima misión de ser MADRE, también debemos exaltar al hombre en su altísima misión de ser PADRE.


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