19 / 09 / 2017

Archivo Loja, Ecuador

Cambios radicales urgentes

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Nuestro país, históricamente, ha tenido como males endémicos la corrupción, la violencia, el crimen, la inseguridad ciudadana, la pobreza, el caos social, económico y productivo, la inestabilidad.

El desempleo, el centralismo, la contaminación ambiental, los problemas de las minorías étnicas y de género, el trabajo infantil, carencias en educación y salud, la emigración, problemas de inundaciones y las pérdidas agrícolas por falta de políticas de prevención.
Estos males han sido enfrentados con firmeza y voluntad política por la Revolución Ciudadana en estos diez años; no obstante, por estar tan arraigados en el tejido social, se requiere de la aplicación de políticas más contundentes, coordinadas y efectivas. La tarea no es fácil, máxime cuando está de por medio un problema aún más profundo y urgente como lo es el abandono del sector agrícola.
Casi todos los problemas sociales del país están ligados con la pobreza y ésta en íntima relación con la falta de educación, salud, el desempleo, desajustes en la organización social, pérdida de identidad cultural, migración, uso irracional de los recursos, etc. Si analizamos las causas de la pobreza en el área rural, hemos de encontrar que el minifundio genera un excedente de fuerza de trabajo agrícola que se ve obligada a emigrar; a la par, el área rural soporta una  baja calidad del suelo y la falta de tecnología que hace insuficiente una dinamia de las unidades agropecuarias.
En este sentido, el Presidente electo Lenín Moreno, ha dicho que reemplazará todas las herramientas agrícolas obsoletas por herramientas acordes a las nuevas tecnologías, a lo cual se acompañará con asesoría en técnicas de cultivo, créditos agrícolas y redes de comercialización, con lo cual se pretende cambiar radicalmente las prácticas agropecuarias inadecuadas.
Hay que entender que, por la dureza del campo, la población agrícola es cada vez menor en razón que los jóvenes tienden a salir a los centros urbanos, dejando a los abuelos y papás en las complejas faenas agrícolas. A no dudarlo, el nuevo gobierno tiene que poner la mirada en el campo por ser la fuente desde donde se extrae los productos para el alimento diario de nuestra población. Los campesinos, los agricultores, deben ser, definitivamente, los seres más mimados de todo gobierno.
Estos y otros graves problemas sociales que pesan sobre las espaldas de este país y que obedecen a un contenido de orden estructural, requiere de cambios radicales urgentes.  De ahí la necesidad de que el nuevo gobierno y la Asamblea Nacional establezcan políticas integrales en los planos económico, social, jurídico, cultural, político y administrativo. Este país tiene que seguir construyendo una auténtica democracia participativa e incluyente, que profundice un estilo de práctica política centrada en el servicio público, en la honestidad, en el combate a la corrupción, en el diálogo social y en la concertación para continuar generando los ansiados cambios históricos. (O).

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