12 / 12 / 2019

Archivo Loja, Ecuador

Tomas Moro, o la fidelidad a los principios

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El 22 de junio se celebra la Fiesta en honor a Tomas Moro, humanista ingles más conocido por su obra Utopía (Del estado ideal de una república en la nueva isla de Utopía) publicada en 1516, hace 500 años.

El término UTOPÍA (“buen lugar”, en griego) inventado por Moro,  se ha “popularizado como sinónimo de perfección, u objetivo inalcanzable”, pero más que eso, según la acertada opinión de Francisco Martínez Mesa, el contenido del libro señala “… más allá de la descripción de una sociedad aparentemente idílica[…], que nuestros esfuerzos no deben orientarse a imaginar mundos perfectos sino a determinar las raíces de nuestros problemas y hallar los medios reales y precisos para mejorar nuestra existencia. Moro nos invita a ser inconformistas y tenaces, pero siempre desde la solidaridad, porque los males que nos afectan son universales y todos fuimos, somos y seremos sus potenciales damnificados”. Pero, ¿quién fue Tomas Moro?

Fue muchas cosas: teólogo,  traductor, escritor, poeta, profesor de leyes, parlamentario y  juez. Católico convencido y detractor de la Reforma protestante. Nace en Londres en 1477. En 1505   se casa con Jane Colt, con quien procrea un hijo y tres hijas. Tras la prematura muerte de Jane contrae nuevas nupcias con Alice Middleton. Hombre erudito, reformador, amigo de varios obispos. El rey Enrique VIII lo nombra para importantes puestos y finalmente “Lord Chancellor”, canciller, en 1529.  Pero en la cúspide de su carrera política, en 1532, Moro renuncia a todos sus privilegios cuando Enrique VIII se dispone a romper la unidad de la Iglesia Católica.  
 
En 1535 es enjuiciado por orden del rey, acusado de alta traición por no prestar el juramento antipapista ante el surgimiento de la Iglesia Anglicana, oponerse al divorcio de Enrique VIII con Catalina de Aragón y no aceptar el Acta de Supremacía, que declaraba al rey cabeza de la nueva Iglesia. Entonces, es declarado culpable y condenado a muerte.  Ya en el andamio de ejecución, el 6 de junio de 1535, Moro altivamente proclama que moría como “buen servidor del rey, pero primero de Dios”.

Fue beatificado en 1886 y canonizado en 1935, junto con Juan Fisher (compañero de prisión, infortunios e ideales), por la Iglesia Católica, que lo considera un santo y mártir. Por su parte, la Iglesia anglicana lo reconoce  mártir de la Reforma protestante.

Tomás Moro, un gran humanista, “un hombre para todas las épocas” (A Man for All Seasons), tal como se titula la película sobre su vida, es un ejemplo también para todos, pero especialmente para los políticos y gobernantes, mayoritariamente demagogos e inconsecuentes con los principios que proclaman.
En esta hora crucial del país, hagamos votos porque la fidelidad a su conciencia, a su verdad y sus principios, de Tomas Moro, hombre grande y santo, que prefirió morir por ellos sin temor, sin resentimientos y alegre, como muy pocos hombres o mujeres lo han hecho o lo harían, los ilumine y nos ilumine. (O).

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