23 / 07 / 2019

Archivo Loja, Ecuador

Entre auditores y auditores

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La auditoría nace como una necesidad de vigilar que los datos que se plasman en la contabilidad de las empresas sean veraces, de tal forma que respondan tanto a la situación real patrimonial como económica, financiera y que los procedimientos contables obedezcan a lo determinado por la Ley. Con el tiempo, la auditoría ha tomado una fuerza inusitada, puesto que la Ley la reconoce como parte de los procesos para determinar responsabilidades.

Es así que los auditores son profesionales en Ciencias Contables, que se constituyen en una autoridad, dado que el criterio del auditor en sus informes, sustentan las determinaciones que realizan los organismos de control.

Aunque la auditoría ya es una técnica de control, puesto que todos sus procedimientos son tendientes a controlar, vigilar, verificar, sin embargo, cuando se trata de investigaciones de actos fraudulentos, surge la necesidad de que la auditoría no sea la normal, sino lo que se conoce como auditoría forense, es decir, que la técnica integre conocimientos de criminalística, contables, financieros, jurídicos, procesales, para la lucha contra el fraude.

Lenín Moreno, (Presidente de la República), recientemente propuso se realicen auditorías forenses en todos los casos de corrupción que actualmente se investigan en nuestro país, pues no se podría pretender que las redes de corrupción que trabajaban endémicamente en nuestro territorio, se las desarme con simples informes de revisión.

Por lo expresado, comparto la siguiente anécdota, en la investigación de la Fiscalía General del Estado, por el delito de peculado en una cooperativa de ahorro y crédito de la localidad, el agente fiscal le preguntó al auditor de la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria, que como determinó que la cooperativa compró un edificio sin que exista escrituras de compra- venta, y este respondió: “así constaba registrado en la contabilidad y además todos los empleados de la entidad auditada aseguraban que ese edificio era de propiedad de la cooperativa”, (realmente argumentos vergonzantes). Y así, en ese caso, desfilaron todos los auditores declarando cómo habían realizado una auditoría en una cooperativa donde no existía ni contabilidad completa, ni documentación; el producto de ese gran trabajo, un informe realizado más que de auditores por urdidores. (O).

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