23 / 09 / 2019

Archivo Loja, Ecuador

Falacias y bases de barro para vivir

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Si la vida propusiera otros retos, y de pronto hubiera que elegir otra profesión distinta a la de auditora, estoy segura de que fuera abogada de inocentes, confeccionados en culpables en aquella fábrica procesal llena de falacias, donde cualquier verdad se convierte en cierta. Cuan equivocados estamos si pensamos que la justicia, las buenas intenciones, el bien común primo para todos; el caso es que cuando descubrí que el mundo no funcionaba de esa forma, casi, casi me voy de bruces, pero, es la vida.


Lo cierto es que después de algunos años de experiencia, me encontré con la dura realidad, cuando un familiar falleció por pura negligencia médica, allí entendí que no existe una sola verdad, sino que hay verdades a medias, acomodadas, incompletas. Pero para el caso, en materia procesal se puede decir que existen dos tipos de verdades: la histórica y la procesal. La verdad histórica que dice cómo sucedieron los acontecimientos y la verdad procesal que dice cómo se presentan tales acontecimientos ante los jueces, sabiendo que estos tienen una gran limitante, al no ser testigos de los sucesos. Por lo manifestado, se puede decir que cuanto más se acerquen las pruebas y los testimonios a los hechos, más justa será la resolución judicial. No obstante, en la mayoría de los casos la realidad que se les permite percibir a los jueces, es acomodada, presenta verdades a medias, descontextualizada y responde a intereses.

Si la verdad procesal es entendida de esta manera, se puede decir que la posibilidad del error judicial es enorme, en cualquier lugar del mundo y con cualquier sistema procesal. Por lo tanto, hoy que se estrena el Código Orgánico General de Procesos que reemplaza al extinto Código Civil, un nuevo sistema procesal se practica en el país, se debe advertir, que ahora más que nunca se requiere la buena fe procesal, pues este cambio histórico en la justicia tiene como fin que la Función Judicial esté basada en el bien común, y que ante todo proteja nuestros derechos. Sin tal condición: “buena fe procesal”, estaríamos ante más falacias y bases de barro en la justicia. Aunque la intención es buena, ¿está la sociedad ecuatoriana en condiciones de vivir regida con un código legal de este tipo?, con un sistema oral, que agilita los procesos, pero, que da una libertad mal entendida. Mucho que pensar. (O).

 

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