18 / 01 / 2018

Archivo Loja, Ecuador

La Consulta Popular no es la meta, es el camino

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Así como la “Consulta Popular” no es la meta, es el camino para llegar a recuperar la democracia; la lucha no es la meta, es el camino para llegar a la obtención de los más caros derechos y libertades  de los pueblos, en ambos casos, de la opresión barbarizada implantada por el sectarismo corrupto y demencial, que en nombre de la falsa revolución represiva y ególatra, ha operado planificadamente en complicidad, con la más absoluta predisposición de atracar a mansalva, los recursos económicos, las libertades, los derechos, la paz y hasta la dignidad de los ecuatorianos, poseedores de la esencia de humana dignidad y respeto.

La “Consulta Popular”, a realizarse el día 4 de febrero del 2018, fecha determinada por el Consejo Nacional Electoral, en base de los Decretos Presidenciales, amparados en la razón de que la Corte Constitucional, renuente a remitir su veredicto a las 7 preguntas planteadas, en el plazo de 20 días, que de conformidad a la ley pertinente, que en su artículo 105 prescribe: “Cuando transcurridos 20 días de receptada la proposición consultada a la Corte Constitucional, no emite su aprobación o negación total o parcial, se dará por haber sido aprobada”, razón  que abaliza y legaliza jurídicamente, el tramite adoptado para este evento de legítimo derecho del pueblo ecuatoriano, a ejercer sus facultades ciudadanas, de ser consultados.

Evidentemente, que en el contenido estructural  de la Consulta Popular, existe la ausencia de preguntas elementales como: libertad de expresión, como un derecho universal; la cesación inmediata de las autoridades de control por su politización, complicidad manifiesta y ausencia total de probidad; la prohibición total e integral de la explotación petrolera en el eterno  Yasuní; sin embargo y a pesar de ello, los ciudadanos con una convicción bien cimentada, conscientes de que el resultado positivo de la consulta, restablecerán normas elementales para la institucionalidad del país; que se rescatarán fundamentales derechos y libertades coartadas; se patentizará el retorno a la democracia participativa originaria y se garantizará el combate y represión a una apocalíptica corrupción institucionalizada, con delincuencial preponderancia y desvergüenza; los ciudadanos monolíticamente dirán si, para plasmar la ruta certera del progreso, concatenado el infalible veredicto de la historia y la conciencia.(O).

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