15 / 09 / 2019

Archivo Loja, Ecuador

Justo reclamo y protesta de universidades

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A la baraúnda diaria que la televisión y otros medios de comunicación nos propinan originada por el desbordante crecimiento de la delincuencia y accidentes de tránsito se suman las protestas callejeras, marchas por las vías de comunicación interprovinciales en busca de atención gubernamental y de la Asamblea Nacional, que infortunadamente no pasa del diálogo y la oferta.

Hace pocos días se produjo el de las universidades del país, que lo considero justificado por cuanto en la proforma presupuestaria presentada por el ejecutivo a la Asamblea Nacional para su aprobación se disminuye la asignación de 140.5 millones de dólares para las universidades estatales en relación al presupuesto vigente del 2018 y sobre lo que me permito hacer brevemente algunas consideraciones ya que no solamente atañe a la comunidad universitaria sino a la gran mayoría del colectivo nacional: en primer lugar, actualmente la población del país según estimaciones del INEC, rebasa los 17 millones de habitantes, de los cuales el 75%, lo integran habitantes de la clase baja y la media baja; el 15%, de la media alta y el 10% de la clase alta.

De la población singularizada anteriormente la clase baja y la media baja son las que más requieren la educación estatal porque es gratuita en todos sus niveles y hasta el tercero de educación superior por mandato constitucional, situación real por la que atraviesan por no disponer de los recursos económicos que demanda la particular; y, por lo mismo siendo un deber inexcusable del Estado, según el Art. 26, de la Carta Magna: “Constituye un área prioritaria de la política pública y de la inversión estatal, garantía de la igualdad e inclusión social y condición indispensable para el buen vivir...” y consecuentemente el Estado esta obligado a proveer los recursos suficientes para atender esta actividad y no disminuirlos, como se intenta.

Por otra parte, según lo dispuesto en la Constitución vigente, se señala en forma imperativa la obligatoriedad de la educación en el nivel inicial, básico y de bachillerato o su equivalente, lo que se esta cumpliendo, debido a lo cual el número de bachilleres que anualmente desean ingresar a la Universidad crece considerablemente, para lo cual como es obvio, entre otros asuntos, tienen que construirse nuevas aulas, aumentar el número de docentes, invertir en laboratorios, etc., para lo que se requiere nuevas inversiones que debe proporcionarlas el Estado, pero oportunamente si en realidad se quiere avanzar en el desarrollo del país ya que si eso se atiende en tiempo de vacaciones no se pueden invertir la totalidad, especialmente en la área de Investigación Científica, también contemplada en la Constitución, con inversión pública y privada.

Esperemos que la Asamblea Nacional, que es el filtro por el que tiene que pasar el Presupuesto para su aprobación, considere estas realidades y no se disminuya y mejor se aumenten las asignaciones para las universidades estatales.(O).

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