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Vuelve el fantasma de los diezmos

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Por un momento se calmaron los escandalosos vientos de los diezmos, que significan cobrar comisiones por un puesto de trabajo. Estos enconosos acontecimientos involucran a los legisladores, es decir aquellos que están encargados de promover leyes que procuren la seguridad jurídica y limiten toda acción corrupta.

Los ecuatorianos vivimos de decepción en decepción. Los escándalos de corrupción nos impiden soñar con días en que estos actos  sea un fenómeno castigado sin contemplaciones.

Con pesar percibimos que los actos deshonrosos tienen sus raíces en las altísimas esferas estatales del Ecuador, entonces la transparencia es una palabra abundantemente empleada en los discursos de tarima para impresionar a las multitudes y muy escasa en la práctica.

En el ejercicio del poder impera la corrupción,  en esta oportunidad recorre a la segunda mandataria del país, María Alejandra Vicuña. Los diezmos son los tentáculos que atrapan por sorpresa a las víctimas que se aferran a defender sus puestos de trabajo para sostener a la familia.

Como la carencia de fuentes de trabajo es abundante en el país, resulta fácil violentar los elementales derechos de quienes acceden con dificultad a un espacio laboral.

Los necios legisladores pretenden costear sus campañas con los aportes de quienes dependen de un sueldo. Para los insensibles representantes del poder legislativo resulta fácil mutilar los sueldos de quienes con justicia entregan su contingente en la Asamblea Nacional.

A pesar de las constantes denuncias de corrupción  por los diezmos, las coimas, las influencias, los contratos y las incontables trampas de los asambleístas; la representante del legislativo asegura que buscan recuperar la confianza de la institucionalidad

Es evidente que sus palabras son solo parte de los desgastados discursos porque la confianza perdida jamás se recupera, el descrédito en la clase política se encuentra instalado como el peor cáncer que rompe con la vida.

Exigir cuentas a los autoridades, rechazar las ofertas engañosas y descalificar en todo momento cualquier acto perjudicial son los elementos que frenarán en gran medida la brutal acción del atraco.(O).

 

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