24 / 02 / 2019

Archivo Loja, Ecuador

La educacion popular es uno de los signos de esperanza en estas horas oscuras

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En estos momentos históricos donde la historia de los pueblos del mundo está amenazada por guerras, procesos migratorios muy conflictivos, crisis económicas y sociales, calentamiento global y auge de los señores de la guerra, aparecen signos de esperanza que nos alientan a seguir trabajando para construir un mundo donde todos seamos hermanos, pese a nuestras diferencias.

Uno de esos signos de esperanza es la educación popular. Compartimos unas reflexiones de Matías Loja sobre el tema enunciado y uno de los maestros de la educación popular, Frei Betto:

“Frei Betto propone una pedagogía que no reproduzca las características de un sistema capitalista, ‘cuyo valor principal es la competencia y no la solidaridad’.

Cuando era un joven educador popular, Frei Betto trabajó durante cinco años en una favela y en una oportunidad fue convocado para ayudar a los médicos a comunicarse con las mujeres del barrio. ‘Los médicos hablaban en FM y las mujeres captaban en AM’, recuerda con ironía sobre esa distancia. Lo primero que advirtió fue que en el consultorio el material de difusión sobre maternidad estaba alejado de la realidad del lugar: todos los bebés de los carteles eran bien rubios, de ojos azules, como salidos de una publicidad de Johnson. Se hacía difícil lograr una identificación del paciente con el profesional. Pero además notó que el doctor utilizaba un lenguaje abstracto, lejano de lo popular. Una de esas pacientes fue doña María, quien asistió a una charla sobre la importancia de amamantar a sus bebés. Betto le preguntó si había entendido la explicación del médico, de por qué la leche materna era necesaria. Ella le contestó: ‘No entendí nada, yo no tengo cultura, fui poco a la escuela. Y el doctor tiene mucha cultura’. Betto vio en esa respuesta la lejanía y también la oportunidad para saldarla. Sabía de antemano que el médico no se cocinaba ni un huevo y que doña María, por el contrario, era una excelente cocinera. Le pidió que les contara cómo se hacía un pollo con salsa y ella les dio una clase magistral de gastronomía. ‘¿Se da cuenta doña María? Si usted y el doctor están perdidos en una selva y solo hay un pollo él, con toda su cultura, se muere de hambre. Y usted no’. La mujer sonrió de oreja a oreja y ese día comprendió que nadie es más culto que otro. Que ser culto no significa ser escolarizado. Y que en todo caso hay culturas distintas y socialmente complementarias.

Frei Betto junto a Atilio Borón estuvo el miércoles en Rosario para dialogar sobre la importancia de la realfabetización política en América Latina y los desafíos de la educación popular, a la que definió como ‘un sacacorchos, que cuando sale deja libre lo mejor’”.(O).

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