27 / 01 / 2020

Archivo Loja, Ecuador

Con la consistencia del bambú

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Dicen los entendidos en cultivo, que el proceso del bambú es lento, que demora mucho dentro de la tierra, que sus progenitores en ciertas ocasiones pierden esperanza de verlo surgir, sin embargo, cuando crece, no hay quien lo pare. Quizá nuestra esencia, la vida misma, la confianza que nos guía en el camino, la constitución de los deseos y por tanto de los momentos de dicha y desgracia, el talento, aquella fuerza deslumbrante que desborda de algunos seres, la capacidad milagrosa de manifestar, el secreto hilo que sirve para construir las convicciones, y su peso en la vida personal, profesional, intelectual y ética del ser humano, tienen la consistencia del bambú.  

Es cuestión de tenacidad, coherencia y confianza, hay allí una energía moral constituyente, una suerte de raíz vigorosa, que aun no siendo evidente, es. Así como el bambú, que no da señales de vida por mucho tiempo, son los valores que deben ser bien cultivados, pues aun por sobre la turbulencia, surgirán resistentes, difíciles de vencer.

En el oficio del ser, la comprensión es la constante y hablo desde la cercanía del corazón, del centro de todo, porque cuando se entiende nuestra naturaleza, no nos conformamos con el mentiroso retrato que nos juzga desde el espejo, siempre creemos que hay algo más, y afirmo esto, porque me he agobiado con esa disociación de mente y carne, porque he recibido las pedradas del recuerdo, y me ha juzgado la conciencia.  Demoramos en crecer, es cierto, pero cuando lo hacemos somos bambú que no entiende de límites, el súbito brote de conciencia, sabiduría, visión del mundo, nos hace súper humanos, y nos quedamos anonadados bajo un rayo de poder para manejar los esos sucesos diminutos, que antes nos aterraban.

La comprensión de consistencia del bambú, conlleva analizarnos, ver la vida con maravillado entusiasmo, entender la tendencia exagerada del mundo, cuando se piensa que a medida que envejecemos perdemos, que el proceso de vivir es cada vez hundirnos en la senectud, y que un festejo de cumpleaños es un sinsentido, pues, estamos perdiendo millones de neuronas diariamente.  Si bien es cierto, el tiempo pasa, sin embargo, existir tiene una consistencia diferente, entonces vemos que los espejismos espeluznantes no eran reales, porque vamos cambiando, y en la transformación, damos vida de carne por vida de pensamiento, y vida de pensamiento por vida de crecimiento y trascendencia. Entonces, la consistencia del bambú enseña a ir más allá de las apariencias, enseña a existir.(O).

 

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