17 / 02 / 2019

Archivo Loja, Ecuador

Defendamos el IESS. Alto a la privatización

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Es indispensable que los afiliados y jubilados del IESS y la ciudadanía en general nos apersonemos de la suerte que vive esta nuestra entidad de asistencia y protección social, humanista y humanitaria; hay que defenderlo de los privatizadores más y mejor que ayer cuando en los años 80 ya estuvimos en el mismo peligro. Tras la privatización “andan” más ávidos que antes los grandes “empresarios” nacionales y extranjeros de la salud, la vivienda, el crédito y la comunicación entre otros ámbitos de la sociedad con la complicidad del Gobierno Nacional y de conocidos burócratas, políticos y “sindicaleros” y el silencio de quienes se aprestan al próximo evento electoral.

Desde luego esta gama de traficantes de la salud y de la vida de quienes hemos sido excluidos en mayor o menor grado de los privilegiados de la gran propiedad y de la concentración del capital, imposibilitados de atender con solo nuestros recursos personales los altos costos que tienen la salud, la atención médica, medicinas, vivienda, etc., controladas por poderosos propietarios del país y del mundo, respecto de los cuales el IESS, con todas sus taras, reveses y limitaciones ha sido, es y será nuestra única fuente de protección. Una garantía de salud y de vida que debemos conservar, defender y desarrollar.

El presidente del Consejo Directivo del IESS dice que “hay que evitar que el IESS siga ‘desangrándose’ (…) desterrar la ineficiencia, el abuso y la corrupción”. Así nos han dicho siempre, incluso los privatizadores como justificación para sus planes. Pero, el IESS no se desangra por sí mismo. Lo desangran. Quienes han dirigido y dirigen el IESS jamás han cultivado ni quieren cultivar la calidad humanista que le corresponde, al contrario, se empeñan en saquearlo y desacreditarlo. No lo promueven como un reconocimiento de derechos, lo manipulan como un negocio de nadie. Nunca concluyen sus “estudios actuariales”. Desconocen la magnitud de su patrimonio y de las grandes sumas que le adeudan patronos tramposos y morosos.   

Desde luego, desterrar la ineficiencia, el abuso y la corrupción en interés de los afiliados y jubilados de hoy y del mañana impone hacer lo que siempre se ha evitado, confiarlo a sus dueños los afiliados y pensionistas o jubilados. No puede seguir en manos de “mayorías gobiernistas” de turno. Hay que reestructurarlo, que sean los afiliados y jubilados quienes lo gobernemos, quienes lo supervisemos y aprendamos a hacerlo porque es “nuestro IESS”, nuestro negocio de vida y dignidad, nuestro y de nuestras familias, emprendiendo la patriótica, durísima y compleja tarea de dirigirlo, organizándolo desde una óptica nacional y provincial a la vez, con atribuciones en esos dos niveles, con veedurías y facultades de decisión propias, nuestras, incluso sin caer en la superchería de confiar su reestructuración a “empresas técnicas” de la ONU expertas en la privatización.(O).

Modificado por última vez en Enero 16 2019
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