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Caminar un continuo existencial

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Un soplo existencial, quizá el más trivial y a la vez más trascendente que ejercitamos los humanos es caminar. En la vida terrenal, provechosa vivencia, el tierno bebé desde sus primeros pasos hasta su adultez, está destinado a caminar; pero, ese andar poco reflexionado, es en sí la misión de vida, algo para comprender, venimos equipados para recorrer grandes distancias, así como grande es la necesidad de crecer en conciencia, el proceso de creación es algo maravilloso, lo invisible crea lo visible, sin embargo, es en esta realidad visible donde logramos transformar, ensanchar, acrecentar conciencia y esa es la misión.

Si observamos con un poco de atención, a aquellos intrépidos que un día salieron de su lugar natal hacia otros continentes, podemos ver su crecimiento, esa forma de apreciar el mundo muy superior a otros que permanecen estáticos en sus rutinas.  Esa nueva visión, desapego y filosofía existencial es solo la consecuencia de un salto cuántico, pero esto, no se da en condiciones de rutina, el ejercicio existencial exige un caminar verdadero, asumir retos, tomar riesgos. No se podría esperar cambios, si continua en lo mismo. 

Es algo así como la carrera del ratón, coloquemos uno de estos pequeños en un carrusel, sea que este se dedique a permanecer en un solo lugar mientras el aparato gira y gira, o que decida moverse e ir de puesto en puesto, pero siempre en el mismo círculo, nunca experimentará crecimiento.  La naturaleza provee de un sistema inteligente, cuando venimos al mundo, nos integramos a este: luchar para la subsistencia, conquistar ciertas cosas, asumir riesgos, traspasar el dolor, buscar la justicia a cualquier precio, valorar el humanismo, comprender ese todo en uno, son solamente principios para entender que ese es el único camino para crecer. 

Con estas connotaciones, pensemos cuantos de nosotros somos como el pequeño ratón que permanece cómodo en el carrusel, girando siempre en el mismo círculo, mientras que afuera está la existencia,  y a veces, nos salimos de un círculo para entrar en otro, pensemos que el ejercicio existencial de caminar, es explorar y entendamos que tan solo por el hecho de ser extraños al entorno, nos colocamos en modo radar, estamos más atentos, comprendemos más y cada paso es un acontecimiento, aprovechamos las circunstancias, entonces ponemos en práctica un modo efectivo de aprendizaje: circunstancia externa más emoción interna es la fórmula de la experiencia de crecimiento.

Por lo expresado, caminar no solamente es el acto de mover piernas y pasos hacia un destino, caminar es mucho más que eso, es explorar nuevos rumbos, estar atento y ensanchar conciencia.  Quizá resulte extraño esto que afirmo, pero, hay muchas cosas de la vivencia en esta tierra que tienen sentido dual, el verdadero caminar es un continuo existencial, un aprendizaje de vida. 

La existencia plena es ejercicio existencial puro y de esto depende todo, se compone de exponerse a concurrencia de sucesos inesperados y es vivir que sirve para materializar y re materializar todo; pues caminar tiene implícito el aprendizaje con pensamiento, atención, emoción, que más que poner en marcha la función fisiología es experiencia mágica de existir.(O).

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