21 / 10 / 2019

Archivo Loja, Ecuador

Vulnerables

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La concurrencia de circunstancias, distintas instancias de trabajo y desocupación hace que se evidencie la vulnerabilidad como consecuencia de la inobservancia social de los derechos y la justicia.  Quien cae en vulnerabilidad sea ocasionalmente o de forma definitiva, tiene una sentencia social difícil de evadir.

De nada sirve que la Carta Magna los proteja si la conciencia social no lo hace, de nada sirve que las leyes existan si el cotidiano vivir es indiferente ante la vulnerabilidad.

La situación es cruda, he visto con asombro como a mujeres embarazadas, ancianos, niños y personas en condiciones de vulnerabilidad se las discrimina sin justificación posible, he notado como en ciertos grupos sociales, existe una expectativa y se encuentran al asecho, para ver cómo se obtienen beneficios personales a costa de vulnerar los derechos de estos sectores sociales, las historias sobran: una mujer en condiciones de embarazo, desempleo, sin vivienda propia, sin condiciones para pagarse ni el sustento diario, expresó: “ellos se sienten con más derecho que nosotros que estamos atravesando esta difícil situación”.

Las prácticas institucionales que buscan acomodar a los amiguismos a costa de discriminar a las personas en estado de vulnerabilidad abundan, casos de adultos mayores a los que no se les concede su derecho a jubilación para presionarlos a que abandonen el puesto, mujeres que ante una situación de embarazo son despedidas, personas que ante una enfermedad catastrófica son acosadas laboralmente para que renuncien, niños que en condiciones especiales no son admitidos en escuelas de educación básica para su formación, son muestra de cómo la sociedad es cada vez más insensible.

En tales condiciones el ejercicio del derecho es dificultoso, resulta que en reiteradas ocasiones pesa más el tráfico de influencias que lo legal, quien se oponga, tendrá consecuencias; sin embargo, es mejor obrar en justicia.

Estas aseveraciones son una demanda y una exclamación, “basta de tanta injusticia”, que cada cual haga lo suyo, sin permitir que los amiguismos continúen con su aparataje de vulneración de derechos y discriminación, desigualdad, condicionamiento social; elementos que coadyuvan a la constitutiva combinación de explotación y exclusión.

Se vuelve imperante un control restrictivo de esos favores, palanqueos en los que no se pide algo justo, se vuelve imprescindible, tener conciencia del ¿por qué?, ¿qué interés?, ¿qué motivación? traen esas insinuaciones, condicionamientos, presiones y atreverse a desenmascarar el intento. Claro, esto no da retribuciones económicas, pero, sí retribución social para vivir en un mundo mejor.(O).

 

  

 

 

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