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Tema controversial

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El matrimonio igualitario es un tema tan controversial, como lo son otros temas, como por ejemplo el aborto o la eutanasia, debido a que nos provocan conflictos cognitivos, emocionales y espirituales, al significar rupturas de nuestros principios, valores, creencias y convicciones, tanto individuales como sociales.

En la línea del tiempo encontramos una constante innegable: las sociedades no se han mantenido estáticas, sino que han debido enfrentar la dinámica de la adaptación a los signos de los tiempos contemporáneos. Con mayor o menor flexibilidad, las sociedades han ido definiéndose y hasta redefiniéndose en función de sus identidades culturales, cada vez más influenciadas por el fenómeno de la globalización, que empuja a individuos y colectividades hacia la institucionalización de una cultura planetaria. Por ejemplo, a quienes les tocó vivir la transición desde el siglo XIX hacia el siglo XX, les costó adaptarse a las tecnologías de la época, tales como: el cine, el telégrafo, el teléfono, el automóvil, la aviación y la televisión; pero finalmente lo lograron. Asimismo, a los adultos de hoy nos ha costado adaptarnos a las tecnologías de la información y comunicación. Son los cambios de paradigmas que provocan al principio una natural “crisis paradigmática”, hasta que, finalmente, terminamos aceptando aquello que rechazábamos al principio. Es la dinámica de la evolución del pensamiento.

 

En el caso del matrimonio civil igualitario, los juicios de valor que se emiten dependen de la perspectiva desde la que se lo enfoca. Si el tema es abordado desde el punto de vista jurídico, el enfoque de derechos es el plano objetivo, mientras que el enfoque de principios, valores o creencias queda en el plano subjetivo, sin sustentación jurídica. Al contrario, si el tema es abordado desde el punto de vista religioso, prevalece el enfoque de principios, valores o creencias por sobre el enfoque de derechos. Lo que debe quedar claro es que las minorías GLBTI no están solicitando el acceso al sacramento del matrimonio eclesiástico, sino únicamente al matrimonio civil, instituido por el Estado. Sería un caso similar al divorcio, una institución jurídica que causó polémica en su tiempo, al disolver el matrimonio civil, a pesar de que no puede disolver el matrimonio eclesiástico, porque son dos instituciones de distinta naturaleza. Cada cosa en su lugar.(O).     

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