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Galápagos, las islas encantadas

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Las islas Galápagos: Patrimonio Nacional de la Humanidad; islas Encantadas de belleza prístina y armonioso compendio de la biodiversidad y las vibraciones más excelsas de la paz y el sosiego, con lo que se nutre el espíritu y se fortalece la vida; por hegemonía declarado “Parque Nacional”, con exuberantes áreas protegidas, en auténtica defensa del ecosistema, de su conservación eterna y milenaria, convertidas en un exuberante pulmón de brisa impoluta, y regeneradora; reserva marina por antonomasia, islas congénitas de la más diversidad de especies, es decir, un paraíso de ensueños y generoso patrimonio ancestral, de cultura, de flora y fauna excepcional.

Controversial a lo expresado, con profunda hilaridad y preocupación nacional, el Sr. ministro de Defensa Nacional, Oswaldo Jarrín, en declaración pública ha manifestado que: “las islas Galápagos, son un portaaviones natural” y por consiguiente es factible, para que dos aviones  norteamericanos arriben al suelo isleño, con la finalidad de un convenio con Estados Unidos, para que coadyuven al control y combate del narcotráfico y pesca ilegal en nuestro territorio y mar territorial de 160.000 millas de zona exclusiva.

Esta declaración, en su contexto general, contrae un serio análisis de diversas fases: no es coherente ni conveniente catalogar nuestras islas con un apelativo tan burdo y vulgar de “portaaviones natural”, que diametralmente a la connotada valía que entrañan, y el reconocimiento mundial por su connotación y atributos, es una vejación y un vituperio al reconocimiento del planeta a este patrimonio de la humanidad; por otra consideración, la soberanía del Ecuador, vigente acto de honor e integridad absoluta de su geopolítica, no puede por ninguna razón ser proclive del peligro y deshonor, más bien es digna de una convicción firme de precautelar su integridad absoluta.

En otra consideración de orden jurídico, la Constitución mediante su Carta Magna, prohíbe la instalación de bases militares foráneas a nuestro país, en suelo ecuatoriano, sin salvar ninguna circunstancia ni razón, ello en estricto objetivo de mantener íntegra nuestra condición de país libre y soberano.

Finalmente, la defensa de nuestro territorio, en todos los aspectos internos y externos, son de competencia inherente a nuestras fuerzas armadas, consecuentemente es de absoluta necesidad, proveer de un equipamiento moderno, elemental y suficiente, para obtener satisfactoriamente, resultados óptimos en el combate eficiente del narcotráfico, de la pesca ilegal y demás ilícitos que acosan a la dignidad y paz ciudadana.(O).

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