28 / 03 / 2020

Archivo Loja, Ecuador

Amor verdadero

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“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. Con estas palabras, el apóstol Pablo enseñaba a los corintios sobre el amor verdadero.

Según los sicólogos existen varios tipos de amor, cada uno con sus características marcadas, pero ¿cual es el amor verdadero? Evidentemente, no es el amor romántico, muchas veces pasajero y cimentado sobre la atracción física.  Podría ser el amor fraternal, pero el que buscamos va más allá de la simple química o compatibilidad entre dos personas. Indudablemente el amor que buscamos es quizá el menos conocido y pocas veces recibido: el amor ágape.

 Este amor es incondicional, es un amor que nos lleva a amar incluso a nuestro enemigo, no se basa en emociones e implica fidelidad, compromiso y es un acto de voluntad. El amor ágape es el amor de Dios y proviene de Él. Es la esencia misma de Dios, persiste sin importar las circunstancias y nos es entregado desinteresadamente, aún sin merecerlo. El amor ágape no es natural en nosotros; es más, somos incapaces de sentirlo o de entregarlo hasta que nos convertimos en hijos del Creador y su amor se derrama en nuestro corazón cuando lo aceptamos como Señor y Salvador.

 ¿Merecemos el amor ágape de Dios? por supuesto que no, somos criaturas imperfectas por naturaleza: cometemos grandes errores, destruimos nuestra vida y la de los demás por nuestras malas decisiones y con facilidad equivocamos el camino; pero aún así, no existe un error, por grande que sea, que nos impida acerarnos al Señor. Él nos ama infinitamente y de tal manera, que llegó a entregar a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él crea, no se pierda, y tenga vida eterna.

 Cuando el amor ágape de Dios llega a nuestra vida, somos transformados y su efecto es evidente, en la vida en pareja ya solo buscamos el bien del otro, perdonamos de corazón a quien nos lastima y servimos desinteresadamente. Amar implica dar algo, sea esto atención, paciencia, tiempo, humildad, perdón, recursos, e incluso la vida, tal como lo hizo nuestro Señor que, mediante el más grande sacrificio de amor, nos redimió. Debemos buscar amar, antes que ser amado, perdonar antes que ser perdonado. Cuando amemos al prójimo como a uno mismo viviremos a plenitud; no por nada, el amor es el vínculo perfecto. Entreguémoslo. (O).

 

 

 

 

Modificado por última vez en Febrero 15 2020

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