29 / 05 / 2020

Archivo Loja, Ecuador

¿Qué pasó con el Plan Binacional y los Fondos de la Paz?

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1998 fue un año histórico para Ecuador y Perú por ser el inicio de un proceso de diálogo que permitió restañar  heridas y empezar a escribir la nueva historia que demandan nuestros pueblos. El diálogo de la sin razón se terminaba para dar paso al diálogo de la paz; paz que significa construir un ambiente de fraternidad, de solidaridad, de convivencia civilizada en medio de la cual se pueda restablecer nuestras economías, conjugar nuestras culturas, formalizar grandes proyectos y convenios binacionales que ante y sobre todo, tiendan a fortalecer las formas de vida de los sectores fronterizos que, en última instancia, han sido carne de cañón de las huestes guerreristas; siendo ésta también una de las tantas razones para reclamar la vía interoceánica como un justo reconocimiento a su medio siglo de abandono.

Pero la sola firma de un proceso de paz y de convenios binacionales no es suficiente como para concretar acciones de compensación y remediación. Hace falta voluntad política, presencia altiva, visionaria, integracionista por parte del Estado y de quienes hacen gobierno tanto local como nacional para poder activar con resultados positivos este proceso integracionista.

Lamentablemente, hoy no existe por parte de nuestros representantes nacionales ni locales esta visión geopolítica que posibilite la concreción  de obras de infraestructura para la intercomunicación y desarrollo de los pueblos del sur del Ecuador y del norte peruano. Y otra vez hemos quedado relegados.

Loja había cumplido un rol protagónico en el 2010 al haberse constituido en la sede no solo de la reunión de los cancilleres de Ecuador y Perú, sino, también, de los alcaldes del sur del Ecuador y del norte peruano que pasaron revista al Plan Binacional y a los Fondos de la Paz para acelerar este proceso integracionista mediante una nueva reingeniería y repotenciación de este gran proyecto, concretado en la llamada Declaración de Loja. Recordemos que el 4 de julio de 2010, se concretaba, con este mismo objetivo, la cita presidencial en Jaén con la participación de los sectores fronterizos.

En esta cita de los alcaldes, se reafirmó la necesidad impostergable de impulsar la vía interoceánica que conecte la Cuenca del Pacífico con la gran red fluvial Amazónico-Atlántico, máxime cuando fue desde Loja que se dirigió la conquista y colonización de la Amazonía por parte de Juan Salinas de Loyola y un grupo de intrépidos lojanos.

A la integración como a la paz no hay que entenderla en abstracto, sino como categorías de acción, proyección y decisión. Integrarse es moverse, interrelacionarse, unirse en procura de objetivos y metas comunes. La integración es un desafío para los lojanos, zamoranos y orenses que debemos poner nuestra mirada en lo que significa competir en el terreno productivo, artesanal, industrial, comercial y cultural, capaz de que a la oferta y demanda se la pueda manejar en términos de equilibro y beneficio común. (O).

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