28 / 03 / 2020

Archivo Loja, Ecuador

La magnitud del invierno

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Nadie pensaba que la entrada del invierno con copiosas lluvias que llenaron de alegría a la población, específicamente al sector agrícola y ganadero al ver reactivada la producción; de repente se convirtiera en un desastre de la naturaleza, colapsando la vialidad, el transporte y servicios básicos. En Alamor, el hospital que se encuentra en estado de reconstrucción corre peligro de un deslave que ya se iniciaba por la parte de la farmacia que traería graves consecuencias, por lo que es prioritario la construcción de un muro de contención para evitar un desastre.


Es lamentable que haya habido pérdidas humanas por los deslaves en la provincia de Loja, no se puede siquiera imaginar el dolor de sus familiares por tan irreparable pérdida. Surge, sin duda, la pregunta sin respuesta como CRISTO ¿Dios mío por qué me has abandonado? Ante la tragedia de la desolación y  la muerte.
Sin embargo, el Gobierno dice estar preparado para enfrentar los desastres, claro los que viven al calor de su dinero con casas fortificadas y el buen vivir, más no los marginados de la ciudad y del campo que con la desesperación de tener un techo, construyen sus viviendas en las laderas o en los suburbios porque no tienen para comprar un solar que les dé albergue con seguridad; en estas tragedias se ve el contraste de lo que habla el Gobierno y la cruda realidad de los marginados que no tienen siquiera para los funerales.
El Seguro Social, instituido para todos los ecuatorianos, sería un aliciente en estos casos, ya que el Régimen asegura que el Estado aporta con miles de millones para el IESS; sin embargo el 80% de los campesinos carecen de este servicio y, únicamente, el sector público lo recibe como una obligación del empleador que no se puede evadir. En la Constitución debería establecerse un capítulo de ley que mediante estudios y evaluación elabore un plan sustentable de la vivienda aplicable tanto al sector urbano como al rural y no con limosnas o bagatelas que dan asco; pero no es hora de lamentarse, el Gobierno en coordinación con entidades y gobiernos seccionales deben entrar en acción para evitar mayores desastres, tenemos por ejemplo la parroquia de Chaquinal del cantón Pindal que está en peligro que desde hace 3 años se habla de la reubicación de la población, se sabe que sus habitantes están con miedo y sin esperanzas porque las autoridades se han despreocupado, esperando sin duda una catástrofe.
Los alcaldes deben elaborar sus ordenanzas con proyectos de vivienda en lugares aptos que les dé seguridad y evitar líneas de fábrica en lugares de riesgo.
En definitiva es hora que las autoridades empiecen a trabajar coordinadamente ante la crudeza del invierno que perjudica, esencialmente, a los marginados, que solo cumplen hasta ahora el papel del servilismo del Estado.

Modificado por última vez en Abril 08 2015

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