20 / 05 / 2018

Archivo Loja, Ecuador

Ciudad segura y amable

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La amabilidad y la seguridad son la clave para la promoción y desarrollo turístico de cualquier ciudad del mundo. La amabilidad es una condición del ser humano que surge como un producto cultural.

Una persona amable, por lo regular, es un ser afectuoso, agradable, servicial, afable, atento, cortés, respetuoso. Quien posee esta envidiable virtud es capaz de tender un gran puente para facilitar las relaciones interpersonales que a la postre se constituyen en un poderoso tejido social de características excepcionales.
La amabilidad, a más de ser una condición natural, se la cultiva en el hogar y se la desarrolla en la escuela. Un niño que se cría en un ambiente hogareño alegre, afectuoso, en donde fluye la comunicación, el diálogo, la consideración y la confianza, con toda certeza ese niño se convertirá en una persona con un excelente equilibrio emocional, volitivo, intelectivo y social. De igual manera, la escuela y el colegio son terrenos propicios que fortalecen esa primera formación que el niño recibe del hogar, mediante el cultivo de valores y normas de moral y urbanidad que dan como resultado personas de bien y ciudadanos íntegros.
Además, una persona amable y servicial se gana el respeto, la admiración y el cariño de sus congéneres. Hace pocos días escribí un artículo sobre Palabras Mágicas porque, efectivamente, hay palabras tan poderosas que son capaces de conmover, convencer y de transformar ambientes desagradables en agradables, la enemistad en fraternidad, la tristeza en alegría, el desánimo en fortaleza y el desencanto en ilusión vigorosa. Si queremos que Loja se constituya en destino turístico, tenemos que aprender a poner en práctica expresiones como estas: “Buenos días Señor”, “Bien venido a nuestra ciudad”, “Un gusto conocerte”, “Disfruta de nuestra hospitalidad”, “En qué puedo ser útil”, “Somos tus amigos”, “Que te vaya bien”, “Un pronto retorno, etc.
La amabilidad no solo es un valor humano, sino también es una conducta, una actitud que contagia, que anima, que invita a los demás a caminar con gusto, con placidez, con confianza y seguridad; pero también es un signo de madurez, de grandeza, de sencillez, de honradez consigo mismo, libre de posturas vanidosas y de egoísmos, todo lo cual permite establecer empatía con el resto de personas, generando pensamientos y sentimientos positivos.
Loja se ha caracterizado por tener gente amable, alegre y positiva, que cuenta con buenos niveles de convivencia civilizada y de confianza ciudadana, todo lo cual la hacen atractiva y merecedora de la admiración de los ecuatorianos y, a la vez, es la mejor garantía para atraer y potenciar el turismo nacional e internacional.

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