14 / 11 / 2019

Archivo Loja, Ecuador

Sandra Beatriz Ludeña Jiménez

Sandra Beatriz Ludeña Jiménez

Un soplo existencial, quizá el más trivial y a la vez más trascendente que ejercitamos los humanos es caminar. En la vida terrenal, provechosa vivencia, el tierno bebé desde sus primeros pasos hasta su adultez, está destinado a caminar; pero, ese andar poco reflexionado, es en sí la misión de vida, algo para comprender, venimos equipados para recorrer grandes distancias, así como grande es la necesidad de crecer en conciencia, el proceso de creación es algo maravilloso, lo invisible crea lo visible, sin embargo, es en esta realidad visible donde logramos transformar, ensanchar, acrecentar conciencia y esa es la misión.


Mi nombre es Negrita y no es por antonomasia, aunque la antonomasia se hizo carne en mí, me bautizaron así, como negra, mujer, doméstica, objeto de uso, aunque la sociedad dice de igualdad, yo soy juzgada, criticada, culpada y aun Negrita soy el blanco de toda mala intención, a mí me castigan por pensar, tener sueños, intentar ser feliz.


A ellas se les hace natural vivir en libre esclavitud: el marido dice “la mujer mía”, “la mía” “mi mujer”, y esto es un título de propiedad sobre ella, y así él decide cómo ha de vestir, peinarse, si tiene o no que poseer ciertas comodidades y libertades, así pues: un teléfono o una red social; la mujer no es libre, todo es aprobado por el criterio masculinista. 


Saliendo de este espacio epocal,  como una expresión muy mía, quiero  decir que iré a dejar las penas en el río, allá la piedra azul es más comprensiva que la humanidad actual, aquella que ha des-construido, como otras discursividades sociales, la imagen femenina, y no solo eso, ha llegado a gestarla como frágil, loca, culpable, atendiendo por el lado derecho el límite de la llamada igualdad y por la izquierda, tratando de invisibilizar a la mujer sabia, a la mujer trabajadora, o a aquella que apela con su simbolismo, lenguaje y visión del mundo al valor femenino, como el más poderoso atributo capaz de transformar el mundo.


Consciencia de vivir

Publicado en Columnista Febrero 04 2019 0

 

Si no fuera, por esa manía de desconectarnos de la inteligencia, el tiempo terrenal que tan frugalmente desperdiciamos sería menos corto, setenta u ochenta años que vivimos, fueran extensos, provechosa vida que posibilita existencia, crecimiento efectivo, personal trascendencia, sin embargo, fácil es abandonar la conciencia de vivir y entrar en modo hibernando. 


 

En la existencia, hay muchas cosas aparentemente pequeñas e insignificantes, aunque con gran trascendencia.


San Sebastián

Publicado en Columnista Enero 21 2019 0

Dice la historia que Sebastián fue un militar romano, que dedicó su oficio a hacer el bien y ayudar a los cristianos prisioneros, situación por la que fue denunciado provocando que el emperador Maximino le propusiera que deje de ser cristiano a cambio de un ascenso o lo contrario, de continuar practicando el Cristianismo, sería ejecutado mediante las flechas.


Dicen los entendidos en cultivo, que el proceso del bambú es lento, que demora mucho dentro de la tierra, que sus progenitores en ciertas ocasiones pierden esperanza de verlo surgir, sin embargo, cuando crece, no hay quien lo pare. Quizá nuestra esencia, la vida misma, la confianza que nos guía en el camino, la constitución de los deseos y por tanto de los momentos de dicha y desgracia, el talento, aquella fuerza deslumbrante que desborda de algunos seres, la capacidad milagrosa de manifestar, el secreto hilo que sirve para construir las convicciones, y su peso en la vida personal, profesional, intelectual y ética del ser humano, tienen la consistencia del bambú.  


El peso de nuestras certezas

Publicado en Loja Diciembre 17 2018 0

 

Tejiendo experiencias de vida en un seminario de ventas, me encontré con una reflexión interesante, donde se propone, que el humano construye su éxito o su fracaso en función del tipo de historia que se cuenta a sí mismo, y claro está, que todos hacemos nuestras certezas basándonos en las experiencias vividas, como también, que la desmemoria no ha sido practicada como método de creación.  Esta es mi propuesta por vivir desde la desmemoria.


Túpac y el tambor

Publicado en Columnista Diciembre 10 2018 0

 

Túpac es un niño antiguo, trae los pies descalzos, los rasgos faciales inconfundibles de sus ancestros, sus ojos oscuros tienen el vigor de los siglos, y su carácter indómito es realmente incásico. También, el tambor es un instrumento que sobrevive la modernidad temporal de los años; y tanto: niño y tambor (ambos), son naturales de una filosofía no reconocida, pero coexistente, un pensamiento andino incaico.


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