21 / 02 / 2020

Archivo Loja, Ecuador

Benjamín Pinza Suárez

Benjamín Pinza Suárez

1998 fue un año histórico para Ecuador y Perú por ser el inicio de un proceso de diálogo que permitió restañar  heridas y empezar a escribir la nueva historia que demandan nuestros pueblos. El diálogo de la sin razón se terminaba para dar paso al diálogo de la paz; paz que significa construir un ambiente de fraternidad, de solidaridad, de convivencia civilizada en medio de la cual se pueda restablecer nuestras economías, conjugar nuestras culturas, formalizar grandes proyectos y convenios binacionales que ante y sobre todo, tiendan a fortalecer las formas de vida de los sectores fronterizos que, en última instancia, han sido carne de cañón de las huestes guerreristas; siendo ésta también una de las tantas razones para reclamar la vía interoceánica como un justo reconocimiento a su medio siglo de abandono.


La noche del pasillo

Publicado en Columnista Febrero 12 2020 0

Sobre el rostro asomado de aquella vieja ventana carcomida por el tiempo, aparece un pasado generoso saturado de  vivencias, anécdotas y nostalgias; un presente cautivador y un futuro expectante. El tiempo es la ecuación exacta entre la oportunidad que nos da la vida, la razón de nuestro existir y la letanía de nuestras utopías.


 

Los seres humanos que levantan su grandeza sobre el pedestal de la sencillez, siempre dejan nítidas imágenes y gratos recuerdos  en la mente y en el corazón de la gente. Por nuestra memoria se cruza la figura del Dr. Juan León Figueroa, un hombre cimentado de buenos tiempos, de paso ligero y de condensada serenidad; de gran contextura física que va acorde con su bien estructurada función mental; impoluto en sus acciones; hábil tejedor del buen humor; por el centelleo de sus ojos vivaces se advertía todo el poder cognitivo que acunaba en su cerebro, sin que pueda faltar la palabra encarnada de verdad, pero siempre amena y afectuosa; todo ello era la nítida inferencia de un hombre de experiencia, de sabiduría y de afables  sentimientos, propio de los grandes conductores de cimeras lecciones  y de los finos artesanos de conciencias.


Un atropello más

Publicado en Columnista Enero 22 2020 0

Una vez más, Loja, ha sido golpeada por las huestes centralistas. Ayer fue el Festival de Artes Vivas a quien, inventándose cualquier cosa, le restaron su presupuesto. No contentos con ello, le quitaron la autonomía del Teatro Benjamín Carrión y hoy, cierran las puertas de uno de los teatros más emblemáticos e importantes no solo de Loja sino del país. Todo lo quieren manejar desde Quito y de la manera más insolente se burlan y atropellan nuestra ancestral y proverbial cultura lojana. Y las autoridades? Y los directivos de las instituciones culturales? Y los que dicen que nos representan? ¡Bien gracias! ¡Silencio en la noche! Miedo y silencio es la respuesta. No se sabe si defienden y luchan por los derechos de Loja o, están simplemente defendiendo sus puestos.


La democracia es el poder del pueblo. Pero cuando solo se utiliza al pueblo para el sufragio electoral, estamos viviendo una democracia engañosa. La democracia representativa está en crisis. Los partidos políticos son agentes del Estado y no representantes de la sociedad, están ligados a grupos de poder empresarial y a financieras nacionales e internacionales en donde no cuentan los intereses del pueblo sino el predominio de los intereses de las élites políticas, de las oligarquías partidistas y de los liderazgos personalistas.


En el mundo capitalista todo el sistema de información y de comunicación social está en manos de la clase capitalista, pero nos hacen creer que hablan a nombre del pueblo. La prensa nacional no es del pueblo, es propiedad privada de las clases poderosas. Los grupos de poder económico tienen a sus órdenes los medios de comunicación, pero el pueblo no lo tiene, no posee un vocero que sea el fiel portavoz de sus aspiraciones, está condenado a ser eterno receptor de la información que la clase dominante manipula.


Los años nos enseñan que nada es para siempre, que todo pasa y que el sendero por construir nos espera con nuevas herramientas. Si en ese construir cometemos errores, ¡qué importa¡ Lo preocupante, más bien, es una vida dedicada a no hacer nada. La vida es una dialéctica de causas y efectos. Nada pasa en este mundo sin que haya una razón de ser. Los tropiezos y las caídas no son en vano… nos enseñan a levantarnos.


 

Esta época navideña debe ser el tiempo propicio para enmendar nuestros errores, culpas, negligencias e inadvertencias. Es una fecha para trocar el odio en amor, el rencor en comprensión y la apatía en empatía. Es una fecha para aprender a ser solidarios y sensibles con el dolor de los indefensos. Es la mejor época para compartir un tiempo de calidad con nuestros seres amados. Qué mejor tiempo que el que se lo puede disfrutar en familia. Estas fechas navideñas y de fin de año son las únicas que nos permiten estar juntos: abuelos, papás, nietos, bisnietos… La casa se llena de encanto y  la mesa se cubre de fiesta.


Política del olvido

Publicado en Columnista Diciembre 18 2019 0

 

Luego del triunfo de nuestra independencia, advino la constitución de las nuevas repúblicas fragmentadas que en nada cambió su estructura colonial. Las clases sociales dominantes continuaron manteniendo el orden colonial. Y parece que no hemos salido de ese cruel colonialismo. Estas adversas condiciones siguen vigentes aún en nuestros días gravitando con fuerza en nuestras provincias e impidiendo toda posibilidad de desarrollo. Nuestro país ha sido víctima de inestabilidades políticas por desgobiernos  que no hay podido concebir a la patria como un todo, aprovechando sus potencialidades humanas y su inmensa riqueza nacional. Siendo nuestro país tan rico, nadamos en un mar de necesidades y de angustias sociales. Hoy mismo el Ecuador tiene una enorme producción petrolera y minera. Según Jason Ward, presidente ejecutivo de la minera Solgold, afirma que el proyecto minero Cascabel de Imbabura, está considerado como la mina más grande de plata, tercera de oro y sexta de cobre en el ranking mundial.


Caminos con horizonte

Publicado en Columnista Diciembre 11 2019 0

 

Cada hombre tiene que inventar y construir su propio camino con las finas herramientas de la inteligencia, la voluntad, la persistencia  y las serenas decisiones. Soñar en grande es una condición de los grandes, de los que creen en sí mismos, en sus fortalezas, sus talentos, ideales, visiones y pasiones.  El derecho a soñar es una de las más elevadas condiciones humanas, sobre todo, cuando los sueños tienen contenido, esencia, presencia, autoestima y vuelos infinitos, cuya condición posibilita trazar caminos con horizonte y senderos de porvenir.  Las metas no están a la vuelta de la esquina, hay que ir en busca de su concresión poniendo en juego los empeños, las capacidades y las convicciones.


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