Mario Jaramillo, cuatro décadas formando a estudiantes bernardinos

Mario Jaramillo, lojano que dedicó parte de su vida a la educación.

El exdocente de la Unidad Educativa del Milenio Bernardo Valdivieso, Mario Jaramillo Andrade, oriundo de la parroquia Chuquiribamba, cantón Loja, recordó con nostalgia el tiempo en que fue parte de este plantel —formando a jóvenes mentes—. Aconsejó, jamás rendirse y cumplir las metas.   

Trayectoria

Mario Jaramillo, en diálogo con Diario Crónica, dijo que su primaria la desarrolló en la escuela tradicional, Miguel Riofrío, y la secundaria inició en la Unidad Educativa Fiscomisional La Dolorosa, pasó al Bernardo Valdivieso, y concluyó en Leones de Loja (nocturno del Bernardo).

Con su esfuerzo y el apoyo de sus padres ingresó a la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Nacional de Loja (UNL), donde obtuvo el título de licenciado en Ciencias Sociales, Políticas y Económicas.

Recordó que, la mayor parte de su vida profesional la dedicó fundamentalmente a la educación, ya que permaneció como docente más de 4 décadas en el Bernardo Valdivieso; a la par, fue elegido por tres ocasiones presidente de la Casa de la Cultura, Núcleo de Loja (1996-2000, 2004-2008 y 2008-2012).

“Para toda persona es satisfactorio el deber cumplido, tal como fue mi caso; de cierta manera, me parece que tuve un logro importante que es trabajar interinstitucionalmente, es decir, coordinando actividades entre una y otras entidades de tal manera que muchos de los trabajos que se iniciaron en la Casa de la Cultura tuvieron una participación directa de terceras instituciones”, dijo.

Acotó que los cambios en toda entidad son permanentes y continuos e incluso importantes por el bien de la sociedad, pero cuando se está formando parte de algo no se siente mucho los pasos que dan, “a diferencia de estar fuera de la ciudad y volver luego de mucho tiempo; ahí se observa otro ambiente, aunque sea en la parte de la infraestructura del colegio”, refirió.  

Concluyó que durante sus 40 años como docente le pareció placentero trabajar con los jóvenes de varias generaciones, por lo que, invita a seguir trabajando, jamás abandonar algún camino que se hayan trazado —por más lejano o distante que esté—, solo hay que persistir. (I)