La dimensión espiritual del silencio en tiempos de pandemia

¡Cuánto silencio nos hace falta para aprender a vivir en una sociedad que se ahoga en medio del bullicio y de tanta alharaca verbal sin ninguna trascendencia que no sea la de tratar de vivir con la mejor comodidad, sin que haya un esfuerzo considerable de por medio para educarnos en la práctica de tantas cosas buenas que sí tiene la vida y un buen puñado de gente noble que trata de vivir aportando con todo su talante intelectual y espiritual para que la sociedad aprenda a vivir dentro del marco de infinidad de valores que ella misma ha construido a través de su largo historial humano!

Continúa leyendo “La dimensión espiritual del silencio en tiempos de pandemia”

La relación entre el libro y el lector

Son tantos los sentidos, valoraciones e interpretaciones que el lector puede hacer del texto leído, de conformidad con sus circunstancias contextuales o ecológicas, para adentrarse y abrirse camino especulando, repensando, asombrándose, gozando, reflexionando, dudando, e ideándose cantidad de inferencias que encuentra a partir de la lectura que el texto le pueda brindar desde la compenetración y el interés que a la hora de leer con toda su euforia, para que la inferencia, en efecto, vaya más allá de lo que literalmente dicen las palabras del texto.

Continúa leyendo “La relación entre el libro y el lector”

Leer con ganas

La frase del título de este artículo me llamó mucho la atención. La encontré en la columna periodística dominical de la revista Familia, de Diario el Comercio (2021, 02, 28), redactada por la escritora ecuatoriana Edna Iturralde. El fragmento que me interesa dice así: “Dicen que una niña pidió a su maestra que les ‘leyera con ganas’, y esto abrió los ojos (y el corazón) de la maestra y la hizo caer en cuenta que estaba leyendo por obligación, algo que su pequeña lectora notó de inmediato”.

Continúa leyendo “Leer con ganas”

La palabra hablada y la palabra escrita

Usted puede oír a una persona y no saber lo que dice: el rostro, sus ademanes, el sonido de las palabras están ahí pero el que escucha no logra procesar esa información por múltiples razones: porque no le interesa lo que dice, por falta de concentración, por falta de formación sobre esa plática, porque no le simpatiza la persona motivo del diálogo o simplemente porque lo que ella manifiesta es un mero hablar, sin sentido alguno; en fin, las palabras no siempre funcionan para un diálogo sostenido, ameno y altamente significativo.

Continúa leyendo “La palabra hablada y la palabra escrita”

La razón y la emoción al servicio de la lectura hermenéutica

Poner la razón y la emoción al servicio de la lectura hermenéutica sirve para procesar la información que recibimos de un texto determinado, contribuye a la mejor expresión de nuestra conducta humana desde una actitud mental robusta metacognitiva, lingüística y trascendente, en la que nuestro pensamiento debe aflorar airoso, ecuánime, reflexivo, con una visión lista y dispuesta para aportar positiva, democrática, cívica, política y axiológicamente en momentos tan difíciles económica, ética, educativa y de bio-seguridad que el planeta vive, sobre todo a partir de la pandemia del coronavirus 2019, y desde tres grandes elementos que con una fuerza arrasadora, sin precedentes, hoy enfrenta nuestra naturaleza humana: la globalización, la tecnología y el cambio climático.

Continúa leyendo “La razón y la emoción al servicio de la lectura hermenéutica”

El cultivo de la alteridad desde la lectoescritura

La práctica de la lectura y la escritura en la escolaridad es significativa cuando el docente la vincula con el mundo socio-educativo-cultural del alumno; pero, por lo regular, cuando se la somete a la realidad del texto inmediato, y de un currículo pedagogo-tiranizante que, lo que hace es asumir tareas descontextualizadas, lejanas a la realidad del niño y del joven, casi no representa ni significa nada para la realización plena, de disfrute y de valoración de las ideas que deben ser fenomenológica y conscientemente procesadas acerca de la palabra escrita, de manera que el cerebro pueda iniciar “un prolongado y complejo proceso de organización de sus conexiones para responder de la manera más rápida y eficiente posible a los retos a los que deberá enfrentarse el individuo a lo largo de su vida” (Reig Viader, 2019), con una adecuada alteridad de la conciencia que le permita entender la problematicidad del mundo para propiciar relaciones de dialogicidad, de comunicación y de compromiso con el yo del otro.

Continúa leyendo “El cultivo de la alteridad desde la lectoescritura”

La lectura como modelo de vida

La vida intelectual y espiritual se fortalece en la medida en que tengamos una influencia externa que nos sirva de modelo para que nuestra morada interior no se derrumbe en el primer impacto nocivo que quiera atropellar nuestra condición humana, la cual debe estar hecha para que la salud, la mente y el espíritu no se deterioren en la superficialidad de nuestras bajas pasiones; por eso, un modelo de vida que en primera instancia son nuestros padres, ciertos docentes, la selección de alguna amistad muy sentida y los cientos y cientos de ideas para aprender a pensar y a ver la vida desde una perspectiva más humana que los textos escritos desde todos los campos del saber le pueden brindar a un lector que se acerca a dialogar con ellos, serán siempre un referente para aprender a realizarnos en la vida.

Continúa leyendo “La lectura como modelo de vida”

La construcción mental que la palabra engendra

Son múltiples las vaguedades, las ambigüedades, las malas interpretaciones, las dudas, las manipulaciones e incluso las mentiras y las trampas que genera el lenguaje humano en los individuos que, sea de la condición socio-educativo-cultural y económica que sean, no han podido desarrollar las habilidades de ejercicio humano-creativo-axiológico-antropológico-éticas que la lengua sí proporciona a los ciudadanos que en medio de nuestra cultura globalizada, tecnologizada y virtualizada se esfuerzan y se dedican al estudio personal libremente asumido de la lectura y la escritura, para desarrollar en su consciencia mental todo el potencial humano que la inteligencia lingüística, interpersonal, intrapersonal, emocional y espiritual nos pueden ofrecer para enfrentar nuestra realidad cotidiana de manera que las formas de vida en contacto con el prójimo sean más armónicas, más llevaderas y, ante todo, idóneas para generar ciencia, cultura, arte y humanismo con el entusiasmo y el buen talante que estas disciplinas nos brindan desde la elección de las palabras debidamente acertadas que escogemos para comunicarnos.

Continúa leyendo “La construcción mental que la palabra engendra”

Vivir la lectura hacia adentro

Así como el valor supremo de la Navidad es vivirla hacia adentro para que tenga el sentido primigenio de intimidad espiritual, así sucede con la lectura de un texto que el lector debe seleccionarlo con especial cuidado para que nuestro espíritu viaje por todo el universo de nuestra naturaleza humana para que desde el ritmo de nuestra cotidiana existencia nos conduzca a la valoración de la vida desde la meditación y el silencio de las palabras que vibran en la conducta de nuestra idiosincrasia personal si es que, en verdad, queremos que el eco de cada frase, de cada enunciado leídos se conviertan en los grandes gestores espirituales para conseguir, desde lo más profundo de nuestro ser, los logros pragmático-emotivos desde los caminos más loables que axiológicamente conducen al ser humano a la demostración de su más viva experiencia estético-cognitivo-antropológica.

Continúa leyendo “Vivir la lectura hacia adentro”

La intensidad visionaria de un buen lector

Cuando un texto leído nos encuentra inmersos en el cosmos de su naturaleza más sentida, es porque desde el silencio y la concentración más profundos acude a nuestro intelecto una intensidad visionaria tan profunda que es posible la exuberancia creativa para adentrarnos en territorios imaginarios en que lo increíble se vuelve creíble, lo fantástico se vuelve lógico y lo científico se hace real y oportuno para el disfrute de una política y axiología del lenguaje en que la palabra filosofa airosa, abundante, analítica y prolíficamente reflexiva para la adquisición de un significado humano tan propio y exquisito en cada porción de realidad textual que el lector ha sabido crear desde su más genuina condición hermenéutica.

Continúa leyendo “La intensidad visionaria de un buen lector”