El legado del Dr. Félix Paladines

Santiago Armijos Valdivieso

Una triste noticia que rasgó con dureza a Loja la semana pasada llegó a mis oídos: el doctor Félix Paladines Paladines había muerto. La absurda misiva llegó en un momento en que la humanidad empieza a convalecer de los golpes sufridos por la pandemia y se apresta, temerosa, a continuar con el frenético carrusel de la vida. Siempre se ha dicho, y con razón, que la muerte es un eterno océano de paz para el pasajero que se embarca en la nave de Caronte; pero a la vez: un mar de tristeza para quienes quedan al otro lado de la orilla del río Estigia. Eso es precisamente lo que nos deja la partida de tan destacado intelectual lojano: por un lado, descanso eterno para él, y por otro, desasosiego enorme para nosotros. Y como no sentirlo, cuando quien nos deja fue dueño de una personalidad a toda prueba, multiplicada con una larga lista de virtudes y dividida en las justas e iguales porciones que resultan de la solidaridad al prójimo.

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Putin en guerra contra la libertad

Santiago Armijos Valdivieso

Aunque la especie humana no logra vencer completamente a la pandemia de COVID-19; Vladimir Putin, dueño y señor de Rusia desde el año 2000 y hasta incierta fecha; decidió invadir Ucrania bajo el ridículo pretexto de que el inmenso país del cual se siente su propietario está seriamente amenazado por su vecino, supuestamente convertido en un nido nazi apoyado por la OTAN para atentar contra el territorio ruso. ¡¡Nada más falso que eso!! pues, los verdaderos e impresentables motivos ‘putinescos’ para emprender la carnicería no son otros que satisfacer su hambre de poder hasta convertirse en el nuevo zar y propietario absoluto de lo que debe ser o pensar el gran pueblo ruso y todos los pueblos que lo rodean.

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Renovación parcial de la Corte Constitucional

Santiago Armijos Valdivieso

Siendo la Constitución Política de la República el pilar fundamental sobre el que se asienta todo el ordenamiento jurídico; resulta absolutamente necesario que las diferentes normas que la contienen sean respetadas por los gobernantes y autoridades, lo cual debe ser verificado y garantizado por parte un órgano de control constitucional imparcial e independiente.

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Nombre para calle en la ciudad de Loja

Santiago Armijos Valdivieso

Nuestra querida urbe sigue creciendo por los cuatro costados y consecuentemente la apertura de calles se torna ineludible. Por supuesto, bautizarlas con nombres de ciudadanos que han dejado huella en la sociedad las engrandece, a más de que con ello, se sigue forjando la memoria colectiva, tan necesaria para que los pueblos afiancen su identidad y su querencia al terruño.

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¡Sorprendente!: conexión cerebral a internet

Santiago Armijos Valdivieso

Según el periódico español El País,los usuarios de telefonía celular alcanzaron los 5.000 millones en 2017, pero las tarjetas SIM (chip que almacena un número de teléfono y las claves de acceso de un usuario a una operadora de telefonía celular) se elevaron a 7.800 millones. Ello confirma que los teléfonos celulares con acceso a internet han inundado el planeta y consecuentemente se han impuesto en casi todos los espacios de nuestro existir: trabajo, negocios, educación, diversión, comunicación, información, viajes. El tema es de tal magnitud que sin estos aparatos nos resultaría muy difícil desenvolvernos en la cotidianidad de la vida; sin embargo, como nada resulta completo ni perfecto, también han traído consecuencias negativas para la especie humana. Basta como ejemplo el deterioro que ha sufrido nuestra memoria al no tener la necesidad de retener datos básicos como direcciones, nombres, referencias, números de cuenta, fechas, etc.; puesto que todo consta en la memoria del móvil. Esto no sucedía hace unas tres décadas, en las que lo usual era grabar en nuestra memoria con total precisión los números de varios teléfonos convencionales con los que debíamos mantener contacto. Hoy en día, resulta muy difícil encontrar a alguien que tenga en la memoria el número de otros celulares que no sea el propio. En definitiva, las ataduras a la telefonía celular y al internet han llegado a niveles inimaginables. En lo colectivo, hoy en día, un apagón tecnológico provocaría la paralización de todo un país; y, en lo individual, quien no lleve un celular inteligente en sus manos, estaría desconectado, marginado y excluido del planeta.

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Al rescate de nuestra sociedad mal hecha

Santiago Armijos Valdivieso

El 17 de diciembre de 2021 se estrena la película “Sin camino a casa”, nueva aventura del asombroso Hombre Araña. Como era de esperarse, la expectativa es enorme entre los fanáticos y los entendidos en la materia calculan que el filme será el primero que, en medio de la pandemia, supere fácilmente los mil millones de dólares en taquilla.

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Los talibanes

Santiago Armijos Valdivieso

Hasta 1973, Afganistán -país montañoso sin salida al mar situado en Oriente Medio- fue una monarquía. Desde 1973 hasta 1978 fue una república. Entre 1978 y 1992 se convirtió en una república socialista, bajo el amparo de la Unión Soviética, lo cual provocó una fuerte resistencia armada por parte de movimientos islámicos afganos, que no estaban dispuestos a que su nación se apartara de los preceptos religiosos islámicos. En medio de la guerra fría, Estados Unidos no dudó en apoyar a estos movimientos de resistencia al comunismo soviético. Luego de haber librado una dura y prolongada batalla, los militares soviéticos perdieron la guerra y se retiraron de Afganistán, dando paso con ello al surgimiento a una encarnizada guerra civil entre las facciones afganas ganadoras, que luchaban por hacerse del poder. La guerra civil duró hasta 1996, cuando los talibanes (fanáticos seguidores de las interpretaciones ultraconservadoras del islam) tomaron el poder y convirtieron al país asiático en el Emirato Islámico de Afganistán. Aunque aquello permitió lograr cierta paz entre los distintos movimientos religiosos internos, el fanatismo talibán hizo que la población afgana pierda las más básicas libertades: sociales, políticas, económicas y religiosas; convirtiendo al país en una monstruosa sociedad controladora mediante aberrantes reglas. Entre otras,  los brutales y enceguecidos fanáticos prohibieron a las mujeres:  el trabajo (salvo las tareas domésticas); realizar todo tipo de actividad fuera de casa (a no ser que estén acompañadas de un pariente masculino); cerrar tratos comerciales; ser tratadas por médicos masculinos; estudiar en escuelas, universidades o cualquier otra institución educativa (pudiendo asistir solamente a seminarios religiosos); usar cosméticos (quienes tengan uñas pintadas les amputan los dedos); reír en voz alta (ningún varón debe oír la voz de una mujer, salvo su esposo, padre o hermano); llevar zapatos de tacón (un varón no puede oír los pasos de una mujer); subir en un taxi sin compañía de un pariente masculino; tener presencia en los medios de comunicación; asistir a reuniones públicas de cualquier tipo; practicar deportes o asistir a eventos deportivos; montar en bicicleta o motocicletas; asomarse a los balcones de sus pisos o casas; ingresar a los baños públicos; o, poder fotografiarse. Adicionalmente, el régimen talibán exigió a las mujeres que vistan siempre un burka (asfixiante manto que las cubre de la cabeza a los pies y las condena a la invisibilidad social); bajo pena, en caso de incumplimiento, de ser azotadas públicamente. Por si esto fuera poco, los talibanes prohibieron a todo el pueblo escuchar música y ver películas o series; impusieron que los hombres tengan el pelo rapado y la barba larga y visiten la mezquita para orar cinco veces al día.

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La magia del tango

Enrique Santos Discépolo, extraordinario compositor, músico, dramaturgo y cineasta argentino, definió al tango como “un pensamiento triste que se baila”. Para Ernesto Sábato, esta habría sido la mejor de las definiciones sobre tan especial y hechizante danza; aunque, para el gran Jorge Luis Borges, tan afecto a la precisión de las palabras, la definición de Santos Discépolo pudo ser mejor, si se hubiera referido a un “sentimiento triste que se baila” ya que los “pensamientos” no se bailan y porque el tango es un auténtico sentimiento.

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