Convalece el Ecuador

Santiago Armijos Valdivieso

Sin decir que la tempestad ha pasado, resulta esperanzadora la situación de seguridad actual del Ecuador; digo esto, porque es notorio que los niveles de violencia, desatados sin piedad, por grupos criminales, han disminuido. Asimismo, es alentador que el control de las cárceles ha sido recuperado por la valiosa intervención de las Fuerzas Armadas; gracias a ello, ahora los malhechores cumplen sus condenas con total impedimento para seguir delinquiendo desde los centros de privación de libertad, al habérseles despojado de armas, medios de comunicación y privilegios.

Todo esto ha permitido que el estado de excepción, decretado por el presidente de la República, se haya flexibilizado, al punto que muchas provincias están libres de toque de queda y viven sin mayores restricciones. Es más, la mejoría de la situación de seguridad permitió que las recientes fiestas de carnaval se realicen con, casi, total normalidad, lo cual generó alivio económico para muchos sitios turísticos que estaban estrangulados por la difícil situación que se vivía.

Por otro lado, el escenario general del país tiene atisbos de esperanza, gracias a un Gobierno Nacional que, aunque no está libre de desaciertos como, por ejemplo, el manejo del tema florícola con la Rusia del autócrata Putin, está actuando responsablemente en el difícil reto de gobernar al país, especialmente, en su accionar para encontrar soluciones económicas que enfrenten la grave situación deficitaria de las arcas del Estado.

Otro acierto del Gobierno es el apoyo a la gestión de la Dra. Diana Salazar Méndez, fiscal general, en su notable combate jurídico contra la corrupción y la delincuencia, pese a las presiones políticas en la Asamblea Nacional de impresentables sectores políticos que pretenden la impunidad de sentenciados por la justicia, mediante el impulso de juicio político contra la valiente representante de la vindicta pública.  

También resulta acertada la posición gubernamental de oponerse al intento de reforma al Código Orgánico Integral Penal, en lo que se refiere a insertar dos causales en la figura del recurso de revisión (debido proceso e informes de organismos de derechos humanos); toda vez que, tras ello, se busca la impunidad de altos personajes del poder político. Venturosamente, por el bien del país y del Derecho, parecería que a la posición del gobierno se sumarán la mayoría de los bloques legislativos, y con esto no se daría paso a ese despropósito jurídico.     

Todo ello, sumado a la decisión mayoritaria de la ciudadanía de ubicarse en el lado de quienes están decididos a enfrentar la corrupción, y a desenmascarar las fechorías de aquellos políticos que tanto daño han causado a la Patria, ha permitido que la situación del país vaya sanando, de a poco, y con ello surjan rayos de esperanza para alcanzar un Ecuador mejor.

Ojalá que aquello también se refleje en la Consulta Popular que se viene, y en las elecciones del 2025, mediante un voto responsable e inmune a los venenosos cantos de sirenas politiqueras.

¡Por lo pronto, con tropiezos y decepciones, algo estamos convaleciendo!