
Los recientes acontecimientos en el país constituyen una realidad que impacta directamente a la población ecuatoriana, sobre todo en relación con los decretos emitidos por el presidente Daniel Noboa. Dichas medidas, incluyendo el estado de excepción, el toque de queda y el conflicto armado interno, han llevado a ciertos sectores, como el ámbito educativo, instituciones públicas y empresas privadas, a adoptar la modalidad de clases virtuales y teletrabajo, según corresponda.
El regreso a una modalidad telemática ha generado modificaciones significativas en la rutina diaria de las personas. Esto se debe, en gran medida, a la preocupante ola de delincuencia que afecta al país, donde la seguridad se ha convertido en la principal prioridad. Además, las restricciones de circulación en determinados horarios y el temor a situaciones similares a las que ocurren en otras provincias han llevado a la población a evitar ciertas actividades.
Recomendaciones
Ante los múltiples incidentes violentos que ocurren en Ecuador, el cuidado de la salud mental es muy importante debido a que la sensación de malestar incrementa. Según la psicóloga María Paula Torres Pozo, las conductas observadas en la población se explican por la diversidad de fuentes de información, algunas de las cuales emiten datos que carecen de veracidad.
En un contexto de nuevas disposiciones vigentes en el país, la profesional aconseja consultar fuentes oficiales para evitar la difusión de información falsa, contribuyendo así a combatir la desinformación.
Adicionalmente, sugiere la adopción de una rutina que fomente la actividad tanto física como mental, facilitando la organización de los días en casa. Destaca la importancia de seleccionar actividades agradables y cómodas, asignándoles un tiempo específico y, también recomienda la práctica de ejercicios de respiración para reducir la ansiedad y la angustia, ya que “la respiración está conectada con la tranquilidad”.
Realidad
Aunque la situación actual afecta a todos, la psicóloga enfatiza la importancia de comunicar a los niños de una forma calmada y tranquilizadora; para edades tempranas, sugiere proporcionar información sin generar alarma, asegurándoles que los padres estarán siempre presentes. En cambio, para edades en las que ya comprenden la realidad del país, aconseja ser honestos, ya que muchos ya disciernen entre la verdad y la falsedad.
La profesional destaca que, a pesar de la vulnerabilidad ante la situación del país, cada persona afronta la crisis de manera diferente, siendo una oportunidad para conocernos mejor. Ante esta realidad, sugiere mantener la calma y no contribuir a la difusión de desinformación, instando a ser parte de quienes aportan a la sociedad desde la conciencia y el optimismo. (I)
