Construyen casa-museo en honor al padre Jorge Abiatar Quevedo Figueroa

Lugar donde se levanta la obra.

En la ciudad de Gonzanamá, de la provincia de Loja, se levanta —a paso firme— la casa-museo en honor al padre Jorge Abiatar Quevedo Figueroa, un sacerdote de vida ejemplar, religioso y lleno de virtudes; quien sirvió por muchos años a su tierra natal. Además, la aspiración es su canonización.  

Leyenda

El padre Jorge Abiatar Quevedo Figueroa sirvió por casi 30 años en la parroquia eclesiástica de Santo Domingo de Gonzanamá —desde 1958 hasta 1987—, fecha en la que regresó al seno del Señor.

Al sacerdote le correspondió levantar la fachada de hormigón armado del actual Santuario del “Señor del Buen Suceso y de la Virgen del Carmen”.

En 1962, autorizado por el excelentísimo obispo Juna María Riofrío, comenzó a construir la casa de vivienda para una comunidad de religiosas, en el terreno donado por la benefactora Sra. Balbina Moreno de Cevallos.

Gracias a las múltiples gestiones del mencionado sacerdote se establece definitivamente, en la ciudad de Gonzanamá, la comunidad de “Dominicas de la Inmaculada Concepción de la Enseñanza”, con la finalidad de regentar dos escuelas particulares católicas de niñas y niños.

Además, debido a su relación con la Diócesis de Loja, el 06 de junio de 1965, “fiesta de Pentecostés”, el doctor Luis Alfonso Crespo Chiriboga —autorizado por la Santa Sede— funda el Noviciado de Dominicas con la denominación “Santo Domingo de Guzmán de Gonzanamá”, recibiendo, en esta fecha, el hábito de religiosas las primeras novicias: Sor Amelia y Sor María del Cisne.

En el año de 1976, acompañado de su pueblo católico y en una impresionante romería, traslada desde el sitio Colca hasta la ciudad de Gonzanamá, la pesada piedra en la que se encuentra pintada la imagen de la venerada Virgen del Carmen.

Para el año 1897, presa de una fatal enfermedad y ante el pesar generalizado de su pueblo, el padre Jorge Abiatar Quevedo deja de existir en la tierra que lo vio nacer. Sus restos mortales descansan en la Cripta del Santuario del señor del Buen suceso, lugar al que acuden muchos feligreses a solicitar su intersección ante el Altísimo.

Obra

En ese ámbito, los sacerdotes diocesanos y la pastoral han inicia con el proyecto para recordarle. El padre Luis Alfredo León Armijos, vicario foráneo de Gonzanamá, en diálogo con Diario Crónica, mencionó que desean construir una casa-museo, lugar donde las nuevas generaciones puedan conmemorar la memoria y figura de este gonzanameño ilustre.

También, ahí se colocarán objetos, libros y demás artículos de su diario vivir en el servicio a Dios. “Lo que deseamos es, a través de ese museo, salvaguardar la memoria”, dijo.

Añadió que esta obra sería el primer paso para lo que algún día pueda efectuarse la canonización del padre Jorge Abiatar Quevedo, deseo que cada día va calando en la gente, incluso hay intensiones de los fieles por su alma casi todos los días.

“Este sacerdote fue muy famoso por los conjuros, que son formas con las cuales se reprende al mal que está en las viviendas”, acotó.

Meta

El sacerdote agregó que desde hace un año iniciaron con las conversaciones para efectuar el proyecto, ya que desean que la casa sea una réplica de la vivienda del padre, en donde el mismo lugar dibuje la historia de aquel entonces.

Actualmente, están colocando base y columnas; por lo que aún no tienen una fecha definitiva de culminación; porque todo dependerá del apoyo de los feligreses, por ello, instan a la comunidad a apoyar a este gran proyecto. (I)