
El Qhapaq Ñan, conocido también como el Camino Inca, es una extensa red de caminos perfeccionada por los incas con el propósito de unir los diversos pueblos del Tawantinsuyu.
Debido a sus características y significado histórico, el Camino del Inca ha sido elegido para la realización de la Ruta del Qhapaq Ñan, el cual ofrece a los jóvenes de distintas regiones del país la oportunidad de intercambiar experiencias, conocer de cerca la historia, la naturaleza, los modos de vida y el patrimonio material e inmaterial de la región. Esta ruta brinda a sus participantes una aventura que fomenta la unión, convivencia y respeto por la diversidad cultural.
Experiencia
Antonio Morales, oriundo de Machachi, en entrevista con Diario Crónica, detalla su recorrido del jueves 13 al miércoles 19 de junio. En esos días, recorrió aproximadamente 51 km del camino original, aunque posiblemente haya recorrido más kilómetros en segmentos perdidos del camino. Desde el puente del Aliso hasta Jibiruche, parte del camino original, comenta que se puede observar el trazado y las curvas del sendero, conocidas como la parte fósil según la UNESCO. No obstante, expone que desde Las Limas hasta San Antonio de las Aradas el camino está perdido, aunque en este último tramo hay entre 50 y 80 metros donde se observa el adosamiento de pircas.
Durante su travesía, Morales anduvo lugares como el puente del Aliso, el cementerio Jibiruche, Las Limas, San Antonio de las Aradas, Plaza del Inca, Filón de Taranza, quebrada seca Huatuchi, Tundianuma, Quinara, Vilcabamba, Malacatos, La Era, Tres Leguas y finalmente Loja, donde fue recibido por las autoridades locales.
El caminante explica que esta ruta complementa las que ha recorrido desde 2010, ya que como sociólogo ha intentado localizar los segmentos faltantes del Camino del Inca y descubrir nuevos sitios arqueológicos, como posibles sitios funerarios o aposentos reales. En este sentido, relata que, en la provincia de Loja, debido a su topografía agreste y condiciones climáticas rigurosas, hay muchos sitios abandonados que ha podido estudiar.
Durante los 14 años que ha dedicado a esta ruta, ha visitado países como Bolivia y Perú. Sin embargo, su reciente recorrido en Loja fue interrumpido por un problema en la rodilla. A pesar de esta pausa, no descarta continuar su investigación, ya que considera que la principal fuente de información son las personas que habitan en lugares aledaños.
Información
Antonio ha documentado toda la información obtenida en sus redes sociales para que llegue a más jóvenes y así mantener viva esta tradición. A la par, comenta que la ruta se realiza según la disponibilidad de tiempo de los participantes, quienes caminan con guías y personas que les ayudan a llevar el equipaje.
Aunque de momento no continuará el recorrido, sus compañeros seguirán con esta actividad, asegurando la continuidad de la exploración y preservación del Qhapaq Ñan. (I)
