Amaxofobia: el miedo a conducir que puede aislarte sin tocar el freno

Sentir nervios al tomar el volante es algo común, pero cuando el temor se convierte en una barrera que impide moverse libremente, hablamos de amaxofobia: un trastorno de ansiedad poco visibilizado que puede afectar profundamente la vida social y profesional. Según la profesora Cristina Escamilla, de la Universidad Europea de Valencia, esta fobia puede hacer que personas eviten ver a sus seres queridos o renuncien a oportunidades por temor a conducir.

Los síntomas van desde sudoración, palpitaciones y angustia hasta pensamientos catastróficos, y se agravan con el tiempo si no se tratan. La raíz suele estar en un trauma previo o en la baja confianza al volante, y los disparadores más comunes son túneles, puentes o cruces conflictivos, incluso si el evento traumático no fue vivido en primera persona.

Para combatirla, los especialistas recomiendan la desensibilización sistemática, una exposición progresiva que va desde observar imágenes hasta conducir en la vía real, siempre con acompañamiento psicológico y técnico. En etapas avanzadas, el mindfulness también se aplica para reforzar el autocontrol emocional y devolver seguridad al conductor.

Superar la amaxofobia no solo implica volver a conducir, sino recuperar independencia, autoestima y calidad de vida. Con el tratamiento adecuado, cada avance —por pequeño que parezca— se convierte en una victoria frente al miedo.