
Las zarigüeyas son mamíferos marsupiales que forman parte de la familia de los didélfidos. En Ecuador, según la base de datos de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador ha identificado al menos 26 especies, todas con un rol ecológico fundamental en el control de plagas, la dispersión de semillas y la limpieza de los ecosistemas. Sin embargo, enfrentan múltiples amenazas: muchas son atropelladas por vehículos debido a sus hábitos nocturnos, otras son atacadas por perros, envenenadas o incluso consumidas por la población en ciertas zonas, ya sea como parte de ‘tradiciones culturales’ o por creencias relacionadas con propiedades curativas.
Especie
Rodrigo Cisneros Vidal, docente investigador del Departamento de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la UTPL, explicó a Diario Crónica que las zarigüeyas conservan una estructura anatómica y fisiológica considerada primitiva, pues sus fósiles más antiguos datan de hace unos 65 o 66 millones de años, cerca del periodo en que desaparecieron los dinosaurios.
Estos mamíferos se caracterizan por sus patas cortas y por una cola prensil que les permite desplazarse con agilidad entre las ramas y trepar árboles con facilidad. También cuentan con una dentadura fuerte, ideal para procesar distintos tipos de alimento, y muestran gran capacidad de adaptación a diversos entornos, tanto naturales como urbanos.
‘Son omnívoros oportunistas con preferencia insectívora-frugívora; su dieta se constituye entre un 30 y 60% de insectos, hasta un 50% de frutas, además de carroña, flores y néctar. Gracias a esta variedad, actúan como controladores naturales de plagas, dispersores de semillas —que pueden esparcir hasta 500 metros desde el árbol madre— y también como limpiadores del ecosistema, especialmente en zonas urbanas o ribereñas’ dijo.
Esta especie alcanza la madurez sexual a una edad temprana, generalmente antes de los ocho meses, lo que les permite reproducirse varias veces a lo largo del año. Así mismo, su gestación es extremadamente corta, de apenas 12 a 15 días, y al finalizarla los recién nacidos se encuentran en un estado muy poco desarrollado por lo que migran al marsupio, una bolsa ubicada en el abdomen de la madre, donde permanecen entre 60 y 90 días alimentándose y completando su crecimiento. Esta estrategia reproductiva, junto con la posibilidad de tener camadas numerosas —de entre 4 y 13 crías— varias veces al año, ha sido clave para su permanencia como especie. Aun así, su esperanza de vida es corta, y suele oscilar entre dos y cinco años.
A pesar de su importante papel ecológico, las zarigüeyas enfrentan múltiples amenazas. Muchas son atropelladas por vehículos debido a sus hábitos nocturnos, mientras que otras sufren ataques de perros o son envenenadas. Además, son perseguidas porque causan daños a animales de granja, lo que genera temor y rechazo en algunas comunidades.
Según el investigador, en la ciudad de Loja, estos animales tienen una presencia notoria, sobre todo a lo largo de los ríos Zamora y Malacatos, donde encuentran alimento entre los restos que deja la gente o al cazar insectos. En estas zonas verdes ribereñas, cumplen una función de limpieza natural. Por ello, una estrategia efectiva para su conservación ha sido proteger la vegetación, permitiendo que las zarigüeyas encuentren espacios adecuados para vivir y alimentarse.
Tipos
Entre las especies más comunes en Loja se encuentran la Didelphis marsupialis, conocida como zarigüeya común o de orejas negras, y la Didelphis pernigra, llamada zarigüeya andina o de orejas blancas.
La Didelphis marsupialis es una especie de hábitos principalmente nocturnos que se refugia tanto en huecos de árboles como en construcciones humanas. Su dieta es muy variada, incluye insectos, frutos como los de cecropia, carroña doméstica y otros elementos disponibles. Puede tener hasta tres camadas al año, con entre 6 y 9 crías por camada. Esta especie se encuentra en la Costa, Amazonía y zonas andinas hasta los 2.200 metros, incluyendo áreas urbanas. Su peso varía entre 0,6 y 2,5 kilogramos, y se caracteriza por tener un marcado dimorfismo sexual: los machos pesan entre 15 y 20% más que las hembras.
Por otro lado, la Didelphis pernigra habita en altitudes mayores, desde los 1.000 hasta los 3.800 m.s.n.m., en la cordillera Oriental y Occidental. Tiene hábitos nocturnos y trepadores, y su dieta está compuesta principalmente por frutos andinos como los del género solanum y passiflora. Reproduce entre 3 y 7 crías por camada, con dos picos reproductivos ligados a las temporadas de lluvia. Esta especie cumple un rol importante como dispersora de semillas de matorrales altoandinos y es presa de especies como el zorro de páramo (Lycalopex culpaeus). Su peso varía entre 0,5 y 2 kilogramos, y los machos adultos pueden ser entre un 10 y 20% más pesados que las hembras.
Consumo
En Loja, además de su función ecológica, las zarigüeyas también forman parte de la cultura popular. Son conocidas como “guanchacas” y han sido tradicionalmente consumidas por poblaciones rurales, que además les atribuyen propiedades curativas, especialmente para tratar enfermedades respiratorias o reumáticas. Sin embargo, su cacería con fines alimenticios también representa una amenaza adicional para su conservación.
Cronidato
En investigaciones realizadas por la UTPL en zonas cercanas al Parque Nacional Podocarpus, determinaron que la zarigüeya es una de las especies más reportadas por la población como causante de daños en animales de granja, lo que ha derivado en retaliaciones. De 190 personas entrevistadas, la mayoría indicó haber matado a zarigüeyas como medida de protección, por encima de otras especies como pumas, mustélidos u osos.
