Cambio climático podría desencadenar una amplia pérdida de diversidad en las ranas de cristal

Phylogenetic tree showing evolutionary relationships among various species.

Un estudio desarrollado por investigadores del Instituto Nacional de Biodiversidad  (INABIO), Universidad San Francisco de Quito, Universidad Nacional Autónoma de México, Louisiana State University, United States Department of Agriculture y University of New Mexico advierte que el cambio climático podría provocar una pérdida significativa de diversidad en las ranas de cristal, uno de los grupos de anfibios más carismáticos del planeta.  

La investigación, desarrollada por Mateo A. Vega-Yánez, Julián A. Velasco, Carl R. Hutter, Daniela Franco-Mena, Luis Amador y Juan M. Guayasamin, identifica zonas clave para su conservación y alerta sobre posibles extinciones en las próximas décadas.

En este sentido, los investigadores analizaron 69 especies de ranas de cristal amenazadas en la región neotropical. Utilizando modelos climáticos futuros, el equipo evaluó cómo cambiará su distribución hacia finales de siglo (2061–2080). Los resultados son preocupantes: al menos seis especies podrían perder completamente las condiciones climáticas necesarias para sobrevivir, lo que las colocaría en alto riesgo de extinción.

Entre ellas se encuentran especies de los géneros Centrolene, Nymphargus y Vitreorana, muchas de las cuales habitan zonas montañosas del norte de Sudamérica. Estas ranas, altamente especializadas, tienen poca capacidad de adaptación a cambios rápidos en el clima.

El estudio revela, además, que la mayoría de especies tenderá a desplazarse hacia mayores elevaciones en busca de condiciones más adecuadas. Sin embargo, este “escape hacia la cima” tiene un límite: las montañas no son infinitas, y muchas especies podrían quedarse sin hábitat disponible. Asimismo, se proyecta una reducción significativa en el tamaño de sus áreas de distribución, lo que aumenta su vulnerabilidad frente a otras amenazas como la pérdida de hábitat y enfermedades.

Más allá del número de especies, los científicos advierten una pérdida de hasta un 30% de la diversidad evolutiva de estas ranas.  Esto significa que no solo desaparecerían especies, sino también millones de años de historia evolutiva única, reduciendo el patrimonio biológico del planeta de manera irreversible.

Actualmente, alrededor del 44 % de las especies de ranas de cristal  se consideran amenazadas a nivel mundial. En concreto, 11 especies figuran como En Peligro Crítico (CR), 39 como En Peligro (EN) y 19 como Vulnerables (VU), principalmente debido a la pérdida de hábitat, las enfermedades emergentes y los impactos del cambio climático.

A pesar del panorama crítico, el estudio identifica una región estratégica para la conservación: los bosques montanos del noroeste andino, especialmente en Ecuador y Colombia. Estas zonas podrían funcionar como refugios climáticos, albergando la mayor diversidad de especies en el futuro. Sin embargo, menos del 36% de estas áreas está actualmente dentro de zonas protegidas.

Los investigadores enfatizan la necesidad de ampliar y fortalecer las áreas protegidas, especialmente considerando corredores altitudinales que permitan a las especies desplazarse en respuesta al cambio climático. También destacan la importancia de generar más datos sobre biodiversidad en países como Venezuela, Perú y Bolivia, donde la información aún es limitada.