Rosa María Castro: un siglo de vida y una trayectoria marcada por la resiliencia, el esfuerzo y un inquebrantable vínculo con sus raíces

An elderly woman wearing a green hat and scarf is holding a black and white Pomeranian dog while sitting indoors, with a vintage photograph of a young girl sitting on a hill in the background.

Mi nombre es Alonso Celis. Quisiera compartirles la historia de mi abuela, Rosa María Castro Sánchez de Granda, quien este próximo 20 de mayo cumplirá 100 años de vida.

Ella nació en Loja y hasta el día de hoy recuerda con enorme cariño su infancia en su tierra natal. Sus relatos sobre las calles, costumbres, sabores y tradiciones lojanas siguen vivos en nuestra familia, incluso después de tantos años lejos de Ecuador.

Siendo muy joven se casó y se mudó a Quito. Más adelante, como muchos compatriotas ecuatorianos de su generación, migró hacia Lima (Perú), donde construyó una vida marcada por el esfuerzo, la resiliencia y el amor por su cultura.

A lo largo de su vida ha ayudado a muchísimas personas. Aunque solo tuvo una hija biológica, son muchos quienes la llaman “mamá”, por el cariño, apoyo y guía que siempre brindó a quienes la rodeaban. En Lima ha estado muy cerca de la comunidad ecuatoriana, que la reconoce como una mujer valiente, emprendedora y profundamente humana.

A pesar de no haber regresado a Ecuador desde hace mucho tiempo, Loja sigue presente todos los días en su hogar: en su cocina, en sus recuerdos, en sus historias y en la manera en que mantuvo vivas nuestras raíces ecuatorianas para las nuevas generaciones.

Como nieto, y en el marco de sus 100 años, comparto su historia. Un homenaje muy significativo para ella.

Su nieto, Alonso Celis