
El involucramiento de menores de edad en hechos delictivos y escenarios de violencia se ha convertido en una problemática que genera creciente preocupación y obliga a padres de familia, instituciones educativas y autoridades a mantener mayor atención sobre niños y adolescentes. Factores como la desintegración familiar, presión social, el entorno y la exposición temprana a dinámicas delictivas han encendido las alertas, especialmente ante la frecuencia con la que menores terminan vinculados a hechos violentos, consumo de sustancias o estructuras criminales.
Alerta
En Ecuador, esta realidad ha dejado en evidencia nuevas dinámicas que afectan a la niñez y adolescencia. Los menores de edad ya no solo aparecen como población vulnerable frente al reclutamiento forzado por parte de organizaciones delictivas, sino también dentro de contextos donde son captados, influenciados o involucrados en actividades ilícitas desde edades tempranas.
En diálogo con Diario Crónica, el teniente coronel Jairo Salazar, de la Jefatura de Antinarcóticos de la Subzona de Policía Loja Nro. 11, enfatizó que la prevención debe comenzar en el hogar, ya que la familia continúa siendo el principal eje de protección para evitar que niños y adolescentes caigan en el consumo de drogas o en entornos que posteriormente puedan derivar en situaciones de violencia o delincuencia.

El oficial explicó que una de las principales alertas está en los cambios de conducta que pueden presentar niños y adolescentes. Variaciones en la actitud, aislamiento, nuevas amistades, alteraciones emocionales o cambios en su forma de relacionarse pueden convertirse en señales tempranas de que algo no está bien. Por ello, insistió en la importancia de que los padres de familia mantengan una observación cercana y una comunicación constante con sus hijos.
Asimismo, destacó que el deporte, la integración familiar, actividades recreativas y una formación basada en principios y valores pueden convertirse en herramientas clave para fortalecer estilos de vida saludables y alejados de entornos de riesgo.
Casos
En la provincia de Loja, esta problemática tampoco ha sido ajena. Basta revisar algunos hechos recientes que evidencian la presencia de menores dentro de presuntos escenarios de violencia o actos delictivos.
Uno de ellos ocurrió el pasado 13 de abril de 2026, en el cantón Catamayo, donde producto de un hecho violento terminó con la muerte de un joven barbero. Dentro de las investigaciones iniciales, el presunto implicado directo era un adolescente de 15 años.
A esto se suman otros casos que han despertado las alarmas. Entre ellos, el hallazgo de dos cuerpos sin vida en el sector Villonaco, el pasado 20 de mayo del año en curso. Una de las víctimas era un menor de 14 años, oriundo de Guayas, quien había sido reportado como desaparecido. De acuerdo con información del caso, pese a su corta edad, ya registraba 3 aislamientos relacionados con tenencia de sustancias catalogadas sujetas a fiscalización, además de medidas socioeducativas.
Otro hecho reciente se registró el 22 de mayo, cuando la Policía aprehendió a tres menores presuntamente implicados en el robo de un camión en el sector Tierras Coloradas. De acuerdo con el reporte preliminar de la víctima, uno de los involucrados habría facilitado un teléfono celular desde el cual una persona que se identificó como un PPL habría emitido amenazas.
Frente a este panorama, la Policía Nacional insiste en que la prevención temprana, la vigilancia del entorno familiar, el acompañamiento emocional y la detección oportuna de cambios de conducta continúan siendo factores determinantes para evitar que más niños y adolescentes terminen expuestos a contextos de violencia, consumo o criminalidad.
