
Un estudio desarrollado por investigadores de la University of Göttingen, Philipps University of Marburg, HAWK University of Applied Sciences and Arts e Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO) en el bosque seco del sur de Ecuador muestra cómo distintas especies de árboles y cactus utilizan estrategias radicalmente diferentes para captar agua y sobrevivir en ambientes cada vez más afectados por el cambio climático.
Los investigadores, Laura Würzberg, Jürgen Homeier, Heinz Coners, Roger Mundry, Jorge A Gonzaga Poma, David Windhorst, Katja Trachte, Sebastian Scholz, Jörg Bendix y Christoph Leuschner, descubrieron que las raíces de las plantas del bosque seco tropical ecuatoriano presentan comportamientos muy distintos para aprovechar el agua disponible, especialmente durante los prolongados períodos de sequía.
Durante 17 meses, el equipo monitoreó continuamente la absorción de agua en raíces de pequeño diámetro de cuatro especies características del bosque seco: los árboles Ceiba trischistandra, Eriotheca ruiziiyVachellia macracantha, así como el cactus columnar Armatocereus laetus.
Uno de los hallazgos más llamativos fue el comportamiento del cactus Armatocereus laetus. A diferencia de los árboles estudiados, este cactus respondió casi de inmediato a lluvias muy pequeñas, incluso durante la estación seca.
Mientras que los árboles reanudaron su absorción de agua semanas después del inicio de las lluvias, el cactus activó rápidamente sus raíces apenas unas horas después de las primeras precipitaciones.
Los investigadores describen esta estrategia como “oportunista”: el cactus aprovecha cualquier evento de lluvia, por pequeño que sea, gracias a un sistema radicular superficial altamente eficiente y a su capacidad de almacenar agua en sus tejidos.
De su lado, la ceiba fue capaz de producir nuevas hojas antes de la llegada de las lluvias utilizando agua almacenada en su tronco. Sin embargo, la absorción significativa de agua por sus raíces comenzó únicamente cuando las precipitaciones aumentaron.
Por su parte, Eriotheca ruizii y Vachellia macracantha reactivaron sus raíces más tarde, dependiendo directamente de la recuperación de la humedad del suelo.
Los bosques secos tropicales enfrentan una creciente amenaza debido al aumento de la frecuencia e intensidad de las sequías asociadas al cambio climático.
Comprender cómo distintas especies obtienen agua y responden a la escasez hídrica es fundamental para predecir qué plantas serán más vulnerables y cuáles podrían adaptarse mejor a escenarios climáticos futuros.
Los resultados sugieren que las especies con estrategias más flexibles y capaces de aprovechar lluvias esporádicas podrían tener ventajas en un clima más cálido e impredecible.
