
La Virgen del Cisne es considerada protectora de Loja y, cada año, miles de feligreses la visitan en su Santuario para agradecerle o rogarle algún favor a Dios por medio de su intercesión. Cada creyente le atribuye miles de milagros en su honor.
Hay eventos que los lojanos afirman que solo pudieron suceder por medio de un milagro y, gracias a ello, la fe en la Sagrada Imagen sigue creciendo, pese a que han pasado más de cuatro siglos.
Uno de estos fue que, en 1941, durante la guerra entre Ecuador y Perú, Loja temía ser atacada. Los habitantes organizaron jornadas de oración y encomendaron la ciudad a la Sagrada Imagen. Finalmente, el conflicto no alcanzó a la ciudad porque, de repente, la urbe fue cubierta, curiosamente, con una densa neblina, impidiendo que aviones peruanos la bombardearan.
También se relata la historia de una mujer que, tras años de infertilidad, acudió a pedir la intercesión de la “Churonita”. Tiempo después, dio a luz a tres hijos.
Y la más conocida: el Agua del Milagro. Según la tradición, un peregrino emprendió su camino hacia el Santuario de la Virgen del Cisne. Durante la travesía, la fatiga y la sed lo dejaron al borde del desfallecimiento. En ese momento, elevó una súplica a Dios para recibir agua que le permitiera continuar. Entonces, de la tierra brotó agua cristalina. Desde aquel acontecimiento, el sitio es conocido como Agua del Milagro y se ha convertido en un punto de referencia para los devotos que visitan la parroquia. (I)
