Es hora de una acción transformadora

Juan Luna Rengel

Quilanga, 25 de enero 2024

Con la colaboración de OXFAN Internacional y la autoría principal de Rebecca Riddell, Nabil Ahmed, Alex Maitland, Max Lawson y Anjela Taneja (enero 2024) se publica el documento “Desigualdad S.A. El poder empresarial y la fractura global: la urgencia de una acción pública transformadora”, en donde revelan las siguientes cifras:

  • Desde el año 2020, y durante los primeros años de esta década, la riqueza conjunta de los cinco hombres más ricos del mundo se ha duplicado con creces. Durante el mismo período, la riqueza acumulada de cerca de 5000 millones de personas a nivel global se ha reducido.
  • Si cada uno de los cinco hombres más ricos gastase un millón de dólares diarios, les llevaría 476 años agotar su riqueza conjunta.
  • Siete de las 10 empresas más grandes del mundo tienen un director general milmillonario, o a un milmillonario como su principal accionista.
  • A nivel mundial, los hombres poseen 105 billones de dólares más de riqueza que las mujeres: esta diferencia riqueza equivale a más de cuatro veces el tamaño de la economía estadounidense.
  • El 1% más rico de la población mundial posee el 43% de los activos financieros globales.
  • El 1% más rico de la población mundial genera tantas emisiones de carbono como los dos tercios más pobres de la humanidad.
  • En Estados Unidos, la riqueza de una familia negra promedio representa solo el 15,8% de la de una familia media blanca. En Brasil, en promedio, los ingresos de las personas blancas superan en más de un 70% a los de las personas afrodescendientes.
  • Únicamente el 0,4% de las 1600 empresas más grandes e influyentes del mundo se comprometen públicamente a pagar a sus trabajadores y trabajadoras un salario digno y a abogar por el pago de salarios dignos en sus cadenas de valor.
  • Una trabajadora del sector sociosanitario necesitaría 1200 años para ganar lo que un director general de una de las empresas de la lista Fortune 100 acumula en promedio en tan solo un año.

No sé si a pocas o muchas manos llegó el documento, tampoco conozco si los comunicadores, líderes gobernantes y organizaciones sociales la conocen, pues su difusión en los medios convencionales y digitales es por demás mínima y no ha trascendido en la esfera pública para que, considerando, el documento, los responsables del capital, del poder político y de la toma de decisiones tomen conciencia y empiecen a actuar.

En nuestro país, la realidad no es distinta, la riqueza del capital y de los bienes, la explotación de los recursos naturales, los administradores de las empresas y accionistas, en suma, la toma de decisiones está en muy pocas manos y siempre en las mismas, pues, responden a un círculo de poder económico y político tradicional que ha gobernado la república desde su nacimiento, claro, eso sí, con distintos ribetes partidarios, pero todos con un mismo propósito.

No se trata de ser un entendido, las cifras nos piden empezar a actuar para transformar este sistema que es de oprobio, cuesta arriba es el camino. Los llamados de unidad para enfrentar la violencia, también deben exhibirse e invocarse para trastocar desde las raíces el modelo de pobreza y desigualdad impuesto, por uno de justicia, verdad y convivencia armónica.