Beirut vivió una noche devastadora con más de 30 ataques aéreos el 5 y 6 de octubre, centrados en los suburbios del sur, donde opera Hezbolá. El Ministerio de Salud libanés confirmó 23 muertos y 93 heridos, mientras miles huyen hacia el norte buscando refugio.
Israel asegura haber destruido gran parte del arsenal de Hezbolá, con más de 2,000 objetivos atacados. El primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó que la situación está cambiando a su favor.
En contraste, el primer ministro libanés, Najib Mikati, exigió un alto el fuego y solicitó apoyo internacional para presionar a Israel, justo cuando Francia y EE.UU. impulsan negociaciones de paz.
La violencia se extiende también a Gaza, con más de 41,000 fallecidos desde el inicio del conflicto el 7 de octubre, tras un ataque de Hamás que dejó 1,200 israelíes muertos. La región sigue en alerta máxima y se teme una escalada mayor en las próximas horas.

