El alcalde de Quito, Pabel Muñoz, busca expandir el Metro de Quito hacia La Ofelia y Calderón para mejorar la movilidad en la capital. En una reunión con Bianca Bianchi, gerente de Transporte del Banco Mundial para América Latina, discutió la posibilidad de obtener financiamiento para este ambicioso proyecto.
Muñoz destacó que esta expansión llevaría el Metro a Calderón, una de las parroquias más grandes de América Latina. Aunque el primer tramo se extendería hasta La Ofelia, la demanda potencial para la línea es considerable. Bianchi expresó interés en la propuesta, subrayando la importancia de la inserción urbana en el desarrollo del transporte.
El proyecto enfrenta desafíos significativos. Desde su inauguración el 1 de diciembre de 2023, el Metro de Quito ha registrado 43 millones de viajes, pero no ha alcanzado el punto de equilibrio esperado de 400,000 pasajeros diarios, quedando por debajo de la mitad. Este déficit pone en riesgo la viabilidad financiera del sistema. Según Andrés Castillo, decano de la Facultad de Ciencias Técnicas de la Universidad Internacional, el subsidio municipal tendría que duplicarse para cubrir los costos operativos.
Además, Andrés Dávalos, director del Observatorio del Metro, señaló que las diferencias en los niveles del terreno elevarían sustancialmente el presupuesto para la expansión. Mientras el primer tramo del Metro tuvo un costo final de 2,009 millones de dólares, la extensión podría costar más de 500 millones, con posibles incrementos.
Ante estos obstáculos, los expertos sugieren una solución híbrida, donde parte del Metro podría ser superficial, similar al modelo del Subway de Nueva York. Los estudios de factibilidad ya están en marcha, mientras las estaciones más transitadas continúan siendo Quitumbe, Labrador, Iñaquito, San Francisco y El Recreo.

